Feb
26
2020

Risk, el juego de conquistar el mundo

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Risk - Caja
El del caballo es Napoleón. Creo.

El mundo de los juegos de mesa es amplísimo. Y lo es aún más desde la llegada de internet y gracias al comercio electrónico. Hoy en día, el que quiere encontrar un juego de mesa sobre absolutamente cualquier tema, puede hacerlo con facilidad, ya sea un simulador de gestión en el que administrar una compañía eléctrica o una especie de «Theme Hospital» convertido al formato de dados y tablero. Por no mencionar a dos juegos que son auténticos clásicos y de los que ya hemos hablado aquí: «Carcassone» y «Colonos de Catán».

Sin embargo, en los 90 la cosa no era tan fácil, y aparte de los juegos «de toda la vida» como la Oca, el Parchís, el Trivial y el Monopoly, la selección quedaba limitada un poco a lo que estuviera de moda en las Navidades correspondientes. De muchos de esos juegos temáticos, algunos de ellos auténticas joyas, y otros de calidad más discutible, ya hemos hablado en este blog. Me refiero a títulos como «Pro Action Football», «Hotel», «Diseña la Moda», «Twister», «Operación» o mi querido «HeroQuest».

Sin embargo, en la lista de clásicos hay un juego que me no he reseñado y que también es un imprescindible en las estanterías de los 90. Me refiero a «Risk», que se anuncia de forma grandilocuente en televisión como «el juego de estrategia que conquistará el mundo» ¿lo recordáis? por si no es así, ahí va un anuncio de los años noventa:

Aunque desde luego es más moderno que el parchís, al hablar de Risk estamos hablando también de un auténtico clásico, ya que fue creado por Albert Lamorisse en 1950. No obstante, como la Segunda Guerra Mundial aún estaba muy reciente, no empezó a comercializarse hasta 1958 de la mano de Parker Brothers (actualmente parte de Hasbro). En España llegó algo más tarde, y lo comercializaba inicialmente Borrás en los años 80. Vamos, que a día de hoy el juego tiene nada menos que 70 años.

Un clásico con múltiples versiones

Risk StarCraft. El juego es igual de meh que la versión estándar, pero no me digáis que no tiene una pinta chulísima con esas figuritas personalizadas.

Al Risk le ocurre lo mismo que al Monopoly: el juego básico se mantiene, pero hay muchas ediciones diferentes en las que la mecánica es idéntica, pero cambia la ambientación, aprovechando el tirón por ejemplo de franquicias como «Star Wars» o «El Señor de los Anillos» o incluso «StarCraft». Aparte del juego clásico, también hay versiones con nuevas reglas, pero no quiero hablar de ellas aquí para no extenderme demasiado.

El juego original, el auténtico (bueno, en realidad el de los 90, que es el que recuerdo) está ambientado en las guerras napoleónicas. Por ello, el tablero representa un mapamundi y las unidades de batalla son figuritas de plástico que emulan a las tropas de la época: infantería, caballería y artillería. Al parecer en las primeras versiones se usaban piezas de madera con forma cuadrada o rectangular. Por eso las nuevas generaciones no tenemos imaginación: nos lo dan todo mascado.

Una de las primeras versiones del juego, en la que las piezas eran simples cubos de madera pintada.

Tengo que confesaros que creo que no jugué mi primera partida de Risk hasta bien entrada la adolescencia. Hasta entonces, tenía el juego un poco mitificado, pensando que era un completísimo juego de estrategia en el que había muchas variables a tener en cuenta. Además, había oído que las partidas podían alargarse varias horas, teniendo que dejarlas en ocasión de un día para otro. Lo primero no es cierto. Lo segundo, por desgracia, sí.

Y es que la «estrategia» en realidad se reduce a ser el que saca el número más alto en los dados. No voy a explayarme mucho en explicar las reglas porque, francamente hay blogs que lo hacen mucho mejor. Básicamente, los jugadores cogen sus unidades de batalla (de distintos colores para identificar a cada participante) y las reparten por el tablero. Después, a base de tiradas de dados, tendrán que ir conquistando nuevas regiones arrebatándoselas a otros jugadores, solo pudiendo atacar a las regiones adyacentes. El final de la partida llega cuando un jugador consigue conquistar todos los territorios.

Con eso os llega para haceros una idea si nunca habéis jugado, así que vamos a lo que de verdad importa: la crítica despiadada.

Los problemas del Risk

El primer problema del juego es el hecho de utilizar un mapa más o menos «real» del mundo. Y digo más o menos porque en lugar de en países se divide en territorios, que normalmente agrupan varios países (aunque no siempre tiene por qué ser así). Esto, visualmente hace al juego muy atractivo, pero tiene la contrapartida de generar grandes desequilibrios entre unas regiones y otras.

Si habéis jugado alguna vez al Risk, ya sabréis que hay posiciones mejores y peores debido a que se generan «cuellos de botella» que hacen que algunas regiones sean mucho más difíciles de conquistar que otras. Sí, se podría argumentar que lo mismo ocurre en el mundo real, pero al tratarse de un juego de mesa y por tanto, ficción, creo que el juego sería más divertido si estuviera más equilibrado.

Si solo vas a jugar una partida de Risk en tu vida, recuerda al menos esto: la clave está en Australia

El segundo problema es esta falta de estrategia antes comentada, ya que cada «batalla» para conquistar un terreno adyacente se decide con una tirada de dados. Y aparte de que el tener más unidades en el terreno permite tirar más dados, el resto da un poco igual.

Como comentaba al hablar de las piezas, las figuras representan unidades de infantería, caballería o artillería. Pero esto no tiene ningún efecto sobre sus habilidades, simplemente representa la cantidad. Así, la ficha de caballería equivale a 5 unidades de infantería, y la de artillería a 10 unidades. Si pensabas que iban a suponer alguna modificación del tipo que la caballería puede moverse más rápido, o la artillería ataca a distancia… meeeec, error. El aspecto de las piezas es solo estético, nada más.

Bonito diseño, pero sin ningún efecto real sobre la estrategia del juego en sí

El tercer y último problema es el que mencionaba en la introducción: las partidas se alargan durante horas, incluso en ocasiones donde ya ves que está «todo el pescado vendido» pero tienes que seguir arrastrándote por el tablero durante media hora hasta que te eliminan por completo. Esto ocurre también en el Monopoly ¿quién no se ha dado un par de vueltas al tablero, cayendo en parcelas ajenas en cada tirada y pagando una y otra vez hasta quedarse finalmente sin dinero? Es lo que se llama «la vuelta de la vergüenza».

Para ser justos, debo reconocer que este último problema, el de las partidas demasiado largas, es también achacable a mi querido «HeroQuest». Pero dicho juego tiene muchas más figuritas y además los dados tienen calaveras dibujadas. Ya solo por eso es muy superior a Risk, donde va a parar.

En fin, que aunque el juego es un clásico, en general las partidas son bastante peñazo, y con tan buenos juegos de estrategia como hay hoy en día en formato tablero, realmente no merece la pena.

No obstante, fue un título pionero, y abrió un camino que dio pie a la abundancia de juegos de mesa de la que disfrutamos hoy. Solo por eso, ya se merece que lo recordemos con cariño.

Fuentes:

Risk (Wikipedia en español)
«Risk» en BoardGameGeek

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Categorías: Juguetes-juegos

12 comentarios

  • laura
    26/02/2020 | 11:06

    ¿Quién no ha jugado al Risk? Cada casa acababa con variantes de reglas propias, como ocurre con muchos clásicos. Está bien homenajearlo con un post

    Responder a laura
    • q256
      26/02/2020 | 14:12

      Esa es la idea. El juego no es ni mucho menos de es de mis favoritos, pero hay que reconocer su valor como pionero.

  • agente007
    26/02/2020 | 11:30

    Me encantan este tipo de artículos sobre juegos, juguetes , cromos. Estoy esperando con intriga el siguiente. Me gusta que la pagina se actualice. A veces leo antiguos artículos ya leídos o incluso encuentro alguno antiguo que no he visto.

    Responder a agente007
    • q256
      26/02/2020 | 14:12

      Haces muy bien, el archivo del blog alberga auténticos tesoros 🙂

    • eustaquio del mar
      9/03/2020 | 8:45

      Buenas agradezco tu interés sobre el risk. Es un placer comerte el yougurt de fresa liquido proviniente de las aves que consumen palenques giratorios. Los ladrillos infestados de lepisma son blaugranas, vigila no ensopeguis amb el bassal, y comete las lentejas metalicas verdes del mar de plastico por que tienen vitamina ñ. Cables con luciernagas punto no

    • q256
      9/03/2020 | 23:26

      Jjajajjaa vale eustaquio del mar, bien tirada la pulla. Es cierto que el comentario de agente007 tiene pinta de mensaje de Spam automático, pero como no ha puesto ningún enlace, yo creo que sí era un comentario real.

  • Aco
    26/02/2020 | 21:39

    Uno de los que yo llamaba «juegos de adultos», porque era de mi padre. Solía estar siempre en el trastero para dejar hueco en casa a los míos de Cefa y MB. Aún así, de pascuas a ramos me molaba echar una partidilla para sentirme más mayor. Aunque me gustaba bastante más el Stratego, que además tenía unos peones mucho más chulos (nuestro Risk era el de cubos de colores).

    Responder a Aco
    • q256
      26/02/2020 | 22:56

      No he jugado nunca al Stratego, pero por lo que leo en la Wikipedia, parece que está varios órdenes de complejidad por encima del Risk. Es como una especie de ajedrez con esteroides ¿me equivoco?

    • Ralk
      27/02/2020 | 4:22

      Sí, te equivocas.

      El ajedrez ya es el ajedrez con esteroides.

      El Stratego es un juego de peones con identidades ocultas con colocación inicial a voluntad de cada jugador.

      Son muy diferentes, y el Stratego cansa mucho antes.

    • q256
      27/02/2020 | 9:53

      Entendido, el Stratego parece más complejo leyendo la descripción de lo que es en realidad, entonces. Al menos no usa dados, lo cual elimina el componente de azar que sí tiene el Risk.

      El término «ajedrez con esteroides» le queda entonces un poco grande.

  • Daniel
    3/03/2020 | 19:42

    En un época pegó batante en uno de mis grupos de amigos y le eché varias horas. Es divertido al principio pero a la larga, como lo comentas, se termina haciendo insufrible.

    Responder a Daniel
  • denequin
    4/03/2020 | 0:12

    una verdadera prueba de resistencia, creo que al igual que con monopoly la verdadera estrategia esta en el orden e identidad de los territorios que tomas y el numero de unidades que llevas hay, la verdad no me divertía tanto como un ajedrez o el mismo monopoly pero si termine varias partidas sin tirar el tablero o llegar a los golpes con otro jugador
    soy todo un crack pues

    Responder a denequin

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