Abr
11
2017

‘Zelda: Breath of the Wild’, el resurgir de una saga

Compartir en... Twitter Facebook Google+ Menéame Whatsapp

Zelda Breath of the Wild - Portada

Este es mi primer análisis de un Zelda recién salido al mercado desde aquellas “primeras impresiones” que escribí sobre “Zelda: Twilight Princess” hace ya más de 10 años. “Twilight Princess” fue un juego cuyo desarrollo seguí con mucho interés, y mis niveles de expectativa estaban muy altos cuando salió al mercado.

Pues bien, esto no ha ocurrido con “Breath of the Wild”, ya que solo he empezado a prestar atención a este título en los últimos meses. Lo cierto es que después de “Twilight Princess” y “Phantom Hourglass”, que me parecen dos grandes títulos, he permanecido desconectado de la saga Zelda durante mucho tiempo, a pesar de ser una de mis favoritas en el pasado.

Jugué a “Spirit Tracks”… y me pareció una castaña, no solo por su planteamiento, sino porque toda la mecánica del tren era simplemente aburrida. Jugué a “Skyward Sword”, y no llegué más allá de los primeros enfrentamientos porque no me sentía nada cómodo con los controles de movimiento. Así que llevo más de 10 años sin “jugar” de verdad (dedicar más de unas pocas horas) a un título de una saga que durante mucho tiempo fue mi favorita.

Había empezado a asumir que la saga Zelda ya no era para mi hasta que anunciaron este nuevo título. Al principio me mantuve alejado, sin hacerme muchas ilusiones, pero en los últimos meses mi nivel de hype había ido aumentando.

Pues bien, tras unas 100 horas de juego, y por supuesto, sin hacer spoilers, me apetece sentarme a escribir unas impresiones sobre este título, que me ha devuelto una capacidad de sorpresa que creía perdida.

El primer Zelda de mundo abierto

He de reconocer que la propuesta de un Zelda de mundo abierto me aterraba, como ya comenté en mi preanálisis de Nintendo Switch. Me aterraba porque cuanto más leía sobre el mismo, más se exageraba sobre el tamaño del mapa. Y lo que más me preocupaba a mi no es que el mapa fuera grande, sino que no se sintiera “vacío”. Asimismo, la idea de tener varias armas entre las que elegir era atractiva, pero el hecho de que rompieran con facilidad no tanto. O el tener que hacer “crafting” (fabricar nuestros propios objetos) con diversos ingredientes para cocinar platos que regeneren nuestra energía vital.

Pues bien, todos estos miedos han quedado disipados tras las primeras horas. El mundo abierto es un acierto, y la sensación de “exploración” que proporciona este juego es algo que, en mi caso, no sentía desde que jugué por primera vez a “GTA: San Andreas”. Seguro que muchos de vosotros me apuntaréis parientes mucho más cercanos del nuevo Zelda en este aspecto, como “Red Dead Redemption” o “The Witcher 3”, pero como no he jugado a estos títulos, no puedo compararlos.

Zelda Breath of the Wild - Panorámica inicial

Lo que proporciona este mundo abierto es una primera sensación abrumadora, cuando salimos al risco inicial desde el que se nos da una perspectiva del mundo en el que nos vamos a mover. Y después, transcurridos los primeros minutos, la sensación es de libertad total. Hasta ahora, las primeras horas de juego en un Zelda (y de esto no se libra ni el aclamado “Ocarina of Time”) no suelen ser más que un trámite necesario por el que pasar antes de que empiece “lo bueno” por así decirlo. Sin embargo, en este juego, prácticamente desde el principio tenemos esa sensación de poder ir a donde nos plazca y enfrentarnos a quien queramos. Que luego mordamos el polvo ya es otra cosa, pero ¡eh! hay quien ha conseguido acabar el juego en poco más de una hora (ojo, el vídeo que enlazo está lleno de spoilers).

Es cierto que la Meseta de los Albores, el territorio en el que empieza la partida, no es más que un tutorial camuflado. Pero está tan bien camuflado que no tenemos la sensación apremiante de completar las tareas y salir de ahí. Podemos perder todo el tiempo que queramos explorando, cazando, recolectando ingredientes y enfrentándonos a enemigos que nos vamos encontrando por pura diversión y sin un objetivo concreto. Esto se repetirá a lo largo del juego y es una de sus grandezas, el poder dedicar horas enteras a no hacer nada en concreto más que explorar el mapa para ver que sorpresas nos vamos encontrando.

Una mezcla bien cocinada

Al igual que las comidas que podemos preparar en el juego, este Zelda destaca por haber sabido mezclar bien ingredientes que se complementan a la perfección. Por cierto, antes de continuar, lo de cocinar en el juego es la forma que hay en este título de “fabricar” platos que rellenen nuestro marcador de corazones. Olvidaos de encontrar corazones simplemente cortando la hierba. Este es un aspecto que pensaba que me iba a resultar aburrido y que, sin embargo, me resulta de lo más entretenido. Y esto os lo dice alguien que siempre ha considerado muchos de los minijuegos de la saga, como el típico de pescar con caña, como algo bastante prescindible.

Zelda Breath of the Wild - Santuario

Así, tenemos un componente de mundo abierto y exploración que recuerda a títulos como los antes mencionados. Tenemos el hecho de que las armas se rompan o de poder llevar equipamiento con distintas características, que viene de los juegos de rol más tradicionales. Y también tenemos elementos que parecen extraídos directamente de otros juegos y adaptados al “universo Zelda”. Por ejemplo, existen en el juego una serie de santuarios (más de 100) que podemos visitar para resolver diversos puzzles. Estos santuarios me recuerdan a las cámaras de pruebas del primer “Portal”, al ser puzzles basados en escenarios cerrados en los que tenemos que resolver pequeñas tareas. Sin embargo, no da la sensación de que estén fuera de lugar, sino que, de algún modo, funcionan como parte de este mundo de fantasía medieval tecnológica.

En cuanto a la durabilidad de las armas, a pesar de que ha sido uno de los aspectos que más quejas ha recibido, me parece todo un acierto. Esto nos obliga a no “apegarnos” demasiado a algo ya que, de lo contrario, solo usaríamos el arma más potente del inventario, o aquella con la que nos sintamos más cómodos. Aquí todas las armas duran poco, lo que nos obliga a una gestión de inventario mucho más estratégica, intentando usar el arma más adecuada para cada tipo de enemigo y guardando nuestras mejores piezas para los enfrentamientos más complicados.

Zelda Breath of the Wild - Escalando

Otro de los puntos que más se han destacado, como es el factor de que Link pueda escalar casi cualquier superficie, adquiere una dimensión inesperada en un juego de mundo abierto. El hecho de que ninguna pared o montaña nos frene crea una auténtica sensación de exploración que pocos juegos han conseguido, al eliminar de un plumazo el truco de los “muros invisibles” que utilizan otros juegos para dirigir en cierto modo nuestra aventura. Aquí podremos ir a cualquier parte desde el primer minuto. A costa seguramente de toparnos con un enemigo que nos supere de largo, pero también con la recompensa de poder encontrarnos con algún objeto que no “deberíamos” tener a esa altura del juego.

Por ejemplo, cuando llevaba pocas horas de juego, explorando la zona del desierto, acabé en un campamento de enemigos que superaban por mucho mi nivel. Sin embargo, con paciencia, un buen uso de las bombas y la ventaja de una posición elevada, pude eliminarlos a todos y quedarme con sus armas, unas armas que eran mucho más potentes que las que yo tenía en mi inventario por aquel entonces. Esta recompensa de la exploración sin rumbo es algo que no desaparece a lo largo de todo el juego (aunque es cierto que va siendo menor a medida que nos hacemos más poderosos), y es uno de sus mayores aciertos.

Zelda Breath of the Wild - Campamento de Bokoblins

Y por último, el toque de rol del juego se le ha dado en su punto justo. El cambio no es demasiado brusco respecto a títulos anteriores, y no hay nada de subidas de nivel o puntos de experiencia, manteniéndose el sistema tradicional del marcador de corazones (que podremos ir aumentando) para medir la vitalidad y el medidor de stamina para las acciones físicas (correr, escalar, etc.). También podremos ir mejorando las distintas prendas de ropa que consigamos para aumentar nuestra defensa, lo que a su vez nos obliga a prestar atención al factor de recolección del juego, ya que parte de lo que recolectemos será necesario para mejorar las prendas de ropa o para conseguir otros objetos.

Sin embargo, como punto negativo debo decir que la gestión de inventario me parece algo confusa. Tengo la impresión de que esto se debe a que el juego estaba pensado inicialmente para gestionar todo este inventario con la pantalla (táctil) secundaria del mando de Wii U, y esta mecánica se ha tenido que descartar para el lanzamiento multiplataforma en Wii U y Nintendo Switch simultáneamente.

Zelda Breath of the Wild - Aldea Kakariko

Por último, también como punto negativo, creo que los controles del juego son excesivamente confusos. Parece que en Nintendo se han empeñado en usar todos los botones del mando a toda costa ¡pero si hasta tenemos un botón dedicado solo para silbar! Creo que esto se resolvía de forma mucho más intuitiva e inteligente en títulos anteriores de la saga, en los que hacíamos lo mismo con menos botones.

Gráficos preciosistas y con estilo propio

Sin entrar en la guerra de los problemas de framerate del juego en algunas partes (problema, por cierto, que ha sido corregido enormemente en la última actualización) o la resolución de pantalla de la consola, una batalla ya perdida de antemano para Nintendo Switch frente a PS4 y Xbox One, lo cierto es que este nuevo Zelda tiene un estilo gráfico preciosista que recuerda poderosamente a la estética de las películas del Studio Ghibli. En mi opinión, este estilo es un acierto absoluto y convierte en una delicia, por ejemplo, el simple hecho de pasear por un bosque recogiendo setas y bellotas (actividad a la que dedicaréis más tiempo del que pensáis, y además lo haréis a gusto).

Zelda Breath of the Wild - Paisajes

Remarco de nuevo que escribo estas líneas después de más de 100 horas de juego, para un título que se puede terminar en mucho menos tiempo. Y si yo (y muchos otros jugadores) no lo hemos hecho, es por querer alargar esta experiencia lo máximo posible. Pasear por este Hyrule no solo es entretenido, sino que se disfruta visualmente. No voy a escribir de nuevo esa frase tan manida de que “vale la pena jugar solo por sentarse a ver la puesta de sol”. Bueno, ahora ya lo he escrito, pero no comparto esta opinión. Y sí, claro que esto es algo que puede hacerse, pero me suena a halago vacío.

Creo que lo mejor que puede decirse del estilo gráfico de este Zelda es que es muy disfrutable, muy coherente (no hay nada que parezca un “pegote” o esté fuera de lugar) y, sobre todo, absolutamente funcional. Por ejemplo, una columna de humo en la distancia no es solo un adorno, sino un aviso de que hay un lugar que merece ser explorado. En este sentido, el juego ha sido pensado hasta el último detalle y nada se ha incluido “porque sí”. En resumen: la dirección artística se integra con la jugabilidad de una manera admirable.

Conclusiones

No quiero extenderme mucho más porque, francamente, en este algo más de un mes que el juego lleva en el mercado se han escrito millones de palabras sobre el mismo, y no creo que vaya a deciros nada que no hayáis podido leer en otro sitio. Simplemente concluyo diciendo que, como fan de la saga que la había dejado un poco de lado, este juego me ha reenganchado de una manera que ningún título había conseguido en los últimos cinco años. Ahora solo espero que las futuras entregas sigan este camino… y que no pasen tantos años entre una y otra.

Etiquetas: ,

Categorías: Videojuegos

14 comentarios

  • bcn
    11/04/2017 | 8:22

    Agradezco el retorno a las reseñas y más si es un Zelda, parece que la nueva consola lo ha vuelto a conseguir

    Responder a bcn
    • q256
      11/04/2017 | 19:41

      ¡Muchas gracias a ti por seguir leyéndonos después de tantos años!

  • Almeria
    11/04/2017 | 9:00

    Tengo ganas de probarlo, pero me echa para atrás tener que comprarme un sistema solo para un juego, pero es que leo taaaaaantas cosas buenas de el que ya no se que hacer, y lo último que me faltaba era leer tu reseña. Te leo desde hace eones y aunque como tu dices ya todo está dicho de este nuevo zelda tu opinión ha sido la guinda del pastel. Voy a intentar conseguir una wii u que vivo en uk y aquí están más baratas

    Responder a Almeria
    • q256
      11/04/2017 | 19:40

      Es una buena elección Almeria, hay que reconocer que el juego es prácticamente el mismo y la Wii U es mucho más barata. Ya habrá tiempo de comprar una Switch más adelante.

  • DGrumpy
    11/04/2017 | 13:19

    Gracias a post como estos, cada vez tengo más ganas de hacerme con la nueva Switch.
    Mi “último Zelda” fue también Twilight Princess y ya tengo ganas de coger la espada de nuevo

    Responder a DGrumpy
    • q256
      11/04/2017 | 19:40

      Lo peor de este nuevo Zelda es que marca un nuevo estándar, ahora rejugar los títulos anteriores se va a sentir como algo muy antiguo. ¡Es un nuevo paradigma!

  • Almeria
    12/04/2017 | 15:09

    Pues nada, dicho y hecho. Encontré una wii u barata con 90 juegos más y acabo de poner el zelda, ya te contaré!

    Responder a Almeria
    • q256
      12/04/2017 | 18:54

      ¿90 juegos? ¿Hay tantos en el catálogo? 😀

  • Almeria
    12/04/2017 | 23:19

    Jaja el 70 por ciento es para niños, pero bueno va el xenoblade x y wind waker un juego que me marcó y tenía ganas de pasármelo en hd

    Responder a Almeria
  • El despertar del viento
    14/04/2017 | 16:25

    Para resurgir habría de haber caído en algún momento. Para mí Skyward Sword es maravilloso y el Wii Motion Plus li eleva aún más, haciendo que se sienta que periférico y juego han nacido en uno para el otro, algo que muy pocos títulos han aprovechado.

    Responder a El despertar del viento
    • q256
      17/04/2017 | 9:53

      Creo que llevaban atascados mucho tiempo en la misma fórmula con apenas variaciones, así que para mi supone un resurgir en ese sentido.

      En cuanto a ventas, “Skyward Sword” fue de los títulos más flojos de la saga, a pesar de lanzarse para una consola con más de 100 millones de unidades en el mercado.

  • Almeria
    15/04/2017 | 18:18

    Pues si, es un gran juegazo la verdad, desde que descubrí fallout 3 que no me enganchaba tanto a un juego, es increible, el arte del juego, lo masivo y mágico que es. Y lo de poder escalar es lo mejor, yo que siempre era de subir por los montes en fallout.

    Eso sí, sigue sin superar lo que me hizo sentir fallout 3, y sigue estando en el primer puesto junto con New vegas y fallout 4, después vendría final Fantasy 8, luego ico y shadow of the colossus y luego wind waker y luego breath of the wild, asi que se ha ganado un puesto importante en lo que a sentimientos se refiere

    Responder a Almeria
  • mastercaba
    17/04/2017 | 12:10

    Como he dicho alguna vez, aunque debería avergonzarme, nunca he jugado amun Zelda… pero admito que, al menos en el apartado visual, “Breath of the Wild” me tienta mucho. A ver si algún poseedor del juego (y de la consola) me invita a probarlo 😛

    Responder a mastercaba
  • Petiso Carambanal
    17/04/2017 | 17:53

    Es un juego brutal, como si hubiesen cogido el primero de todos y lo hubiesen puesto al día cogiendo lo bueno de todos los demas

    El Skyward Sword tiene como pequeñas pinceladas de este juego, como la mejora de armas, el tener que usar el escudo adecuado y de la forma adecuada en el sitio correcto que se han mejorado mucho más en este.

    Es brutal llevo dos bestias y media y debo de ir por 120h de juego por lo menos y todavía tengo la sensación de que me quedan infinidad de cosas por hacer

    Responder a Petiso Carambanal

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo no será publicada. Los campos marcados con * son obligatorios.

Todos los comentarios insultantes o no relacionados con la entrada serán borrados sin piedad.

Tómate unos minutos para escribir correctamente, sin abreviaturas ni faltas de ortografía. El resto de usuarios te lo agradecerán.