Jul
16
2009

Tales of Monkey Island

Compartir en... Twitter Facebook Google+ Menéame Whatsapp

Tales of Monkey Island - PortadaEl pasado 8 de julio salió a la venta la esperada y hasta el último E3, sin embargo, inesperada continuación de la que sin duda ha sido una de las aventuras gráficas más queridas y laureadas de todos los tiempos: Monkey Island; y el que suscribe, como buen aficionado que es a esta saga de capa y espada, ya ha tenido ocasión de pasarse el primer capítulo de los cinco que vendrán en los próximos meses, el titulado «The Launch of the Screaming Narwhal», que en castellano sería algo así como «La botadura del Narval Gritón».

El juego, eso sí, no ha sido desarrollado por LucasArts, que en su momento decidió volcar toda su creatividad en La guerra de las galaxias, sino por Telltale Games, compañía que ya se hizo cargo, a mi juicio con notable éxito, de la resurrección de Sam & Max. No obstante ello, el equipo que ha trabajado en este proyecto ha tenido el placer de contar con parte de la vieja guardia, incluido el padre de la criatura Ron Gilbert, que se acercó a las oficinas de Telltale para ayudar con el brainstorming y, de paso, saquear la máquina de grogoccino.

Pero los seguidores de Monkey Island somos un público exigente, y lo cierto es que muchos nos quedamos de bajón después de «La fuga de Monkey Island», así que la pregunta es evidente: ¿Cumple este capítulo las expectativas de los aficionados? Y la respuesta es un entusiasmado sí. De todos modos, os agradecería que os leyeseis el artículo y dejaseis algún comentario. Tengo mi ego, ¿sabéis?

Aunque procuraré no desvelar más de la cuenta, me veo en el deber de empezar hablando de la historia, que, al igual que cualquier película de la trilogía original de Indiana Jones, comienza con el desenlace de una aventura de la que nos hemos perdido planteamiento y nudo. Si no queréis saber nada sobre el tema, bajad hasta la segunda imagen y seguid leyendo a partir de ahí. Ya os pillaré con algún spoiler sorpresa más adelante. ¡Bwahahahahaha!

Tales of Monkey Island - Guybrush contra LeChuck

Profundo en el Caribe… la Roca de Gelato. El pirata fantasma, guión zombi, guión demonio LeChuck ha secuestrado una vez más a la hermosa gobernadora Elaine Marley-Threepwood, a la que tiene amarrada a bordo de su barco, y planea someter al legendario Decimotercer Mono de Montevideo a un ritual vudú con oscuros propósitos. Guybrush Threepwood, Gran Pirata™, llega justo a tiempo de rescatar a su esposa, y, armado con el Alfanje Maldito de Kaflu, hace frente a su némesis. Sin embargo, su natural torpeza y los remedios de última de hora resultan ser los componentes perfectos para la fórmula del fracaso estrepitoso: LeChuck se vuelve de carne y hueso, su diabólico juju vudú se apodera de la mano izquierda de Guybrush, y todo vuela por los aires. ¡KABOOM!

La marea arrastra al inconsciente Guybrush a las costas de la Isla Flotsam, donde nuestro intrépido pirata se despierta con una mano revoltosa que no responde a su voluntad y la firme idea de hacerse con un barco para salir en busca de su amada. Por desgracia, en Flotsam los vientos siempre soplan hacia el interior, por lo que es imposible abandonar la isla. Así pues, Guybrush deberá ingeniárselas para lograr lo imposible, al tiempo que lidia con un sádico médico francés empeñado en amputarle la mano. A su vez, el regreso de una vieja amiga le pondrá sobre la pista del único artefacto místico capaz de romper la maldición de LeChuck, que, además de haber contaminado la mano de Guybrush, tiene en jaque a todo el Caribe.

Tales of Monkey Island - Colgado del tendedero

Tratándose de un Monkey Island, tanto o más importante que la historia es el humor. A este respecto, me remito a la respuesta que el director del proyecto Dave Grossman (o su becario) dijo en el foro de Telltale cuando le preguntaron acerca del particular:

Hemos decidido que lo más adecuado sería abandonar el estilo humorístico original de Monkey Island y, en su lugar, emular la mágica comedia del filósofo existencialista francés Jean-Paul Sarte. Las bromas internas (in-jokes) se sustituirán por tratados improvisados sobre ontología fenomenológica; los huevos de Pascua (Easter eggs), por críticas de la razón dialéctica ingeniosamente escondidas. Creemos que, a la larga, esto dará lugar a una experiencia más gratificante.

Oh, ¿y he mencionado ya que LeChuck es una mujer?

Y os pregunto yo: ¿Puede un Monkey Island no ser gracioso cuando el tipo que lo supervisa todo es un festival del humor con patas? Y no perdamos de vista que hablamos del mismísimo Dave Grossman, uno de los coautores de los dos primeros Monkey Island, junto con Ron Gilbert y Tim Schafer, y que, por tanto, sabe mejor que nadie de qué va la cosa.

Y si todo lo anterior no os dice nada, seré todavía más claro: el juego es gracioso. ¿Cuánto? Yo diría que está casi, casi a la altura de «LeChuck’s Revenge». Los diálogos vuelven a vibrar con ese tinte sardónico característico de la segunda aventura y, combinados con una buena dosis de comedia física y, sobre todo, gestual, no solo consiguen robarnos algunas risas, sino que nos transportan a un lugar maravilloso donde las bebidas se sirven con paraguas en lugar de sombrillita y los monos de tres cabezas están a la orden del día. En resumen: salvo que estéis muertos por dentro, los chistes deberían haceros gracia.

Tales of Monkey Island - Conversación con pirata-periodista

La única pega que veo es que los árboles de diálogos han sufrido una poda bastante drástica. Me explico: en los Monkey Island es habitual que, al hablar con otros personajes, se nos dé la opción de elegir entre multitud de frases que luego desencadenan hilos de conversación completamente distintos, a cada cual más hilarante; sin embargo, en «Tales of Monkey Island», esta opción está mucho más limitada, e incluso hay ocasiones en las que Guybrush dice una frase resuelta de antemano con independencia de nuestra elección. Esto último, que en juegos como «LeChuck’s Revenge» se utilizaba a modo de recurso cómico, funciona aquí con el evidente propósito de ahorrarse la grabación de más líneas de diálogo, lo cual es una verdadera lástima y le quita gracia al asunto, porque, ¿para qué darnos distintas posibilidades si Guybrush va a hacer caso omiso de nuestra elección y la respuesta que obtengamos de nuestro interlocutor será siempre la misma?

Por suerte, este inconveniente parece reducirse a aquellos careos obligatorios para el desarrollo de la trama, y, hasta donde yo recuerdo, no afecta al resto de diálogos del juego, que, en cualquier caso, son tronchantes y aportan un humor fresco, sin que falten, por otro lado, los inexcusables guiños a las anteriores entregas.

Tales of Monkey Island - El inventario

El tercer ingrediente, sin el cual nuestro cóctel tropical sabría a rayos, son los puzzles. En comparación con los otros cuatro Monkey Island, el cambio más relevante es que no disponemos de ninguna herramienta para «mirar», «hablar», «usar» o realizar otro tipo de acciones, sino que cuando hagamos clic en un «punto caliente», Guybrush ejecutará directamente la acción que corresponda. Obviamente, esto obedece al mismo motivo que la reducción de peso de los diálogos; es decir, favorecer el ritmo de la aventura; pero, en contrapartida, el juego se simplifica bastante respecto de sus predecesores. Yo, personalmente, doy la bienvenida a esta idea. No ando sobrado de tiempo y esto me ahorra un montón de clics completamente inútiles.

Se mantiene, en cambio, la posibilidad de combinar objetos dentro del propio inventario, toda una novedad para los juegos de Telltale. Ahora bien, en mi opinión, este sistema se ha complicado innecesariamente, ya que en lugar de coger un objeto y usarlo directamente sobre otro, primero hay que colocar cada objeto en un círculo del inventario y luego pulsar un botón para combinarlos. Las primeras veces hasta resulta curioso, pero cuando empezamos con la mecánica de ensayo y error, cansa.

Tales of Monkey Island - Artwork de LeChuck

En cuanto a los acertijos en sí, es difícil que un jugador experimentado se atasque hasta el punto de comenzar a imprecar al ordenador mientras se come las uñas, y lo que no se le ocurra a la primera de cambio, le parecerá evidente una vez lo haya resuelto.

Lo más sorprendente, sin embargo, es la fluidez y variedad que Telltale ha conseguido imprimir a cada una de las piezas del gran rompecabezas que constituye este episodio, llegando incluso a valerse de los sonidos de la jungla para construir un laberinto que es reminiscente de la búsqueda del tesoro de la Isla de Mêlée en «The Secret of Monkey Island». Irónicamente, este es también el único puzzle que termina repitiéndose dentro del propio episodio, si bien con ciertas e importantes variaciones. Aunque innecesario, también hay un sistema de pistas bastante simpático para los jugadores novatos.

Por lo demás, creo que la duración de «The Launch of the Screaming Narwhal» resulta acertada, ya que, sin ser corto, se puede pasar del tirón. En total, mirándolo todo y exprimiendo cada línea de diálogo, yo tardé en pasarme el episodio entre cuatro y cinco horas. Por lo tanto, cabe esperar que, entre los cinco episodios, y si la curva de dificultad está debidamente ajustada, el juego llegue a las treinta horas, lo cual, para una aventura gráfica, no está nada mal.

Tales of Monkey Island - Paseando por la jungla

Otro punto importante y, decididamente, el que más ha dado que hablar entre la comunidad de aficionados, son los controles. Después del fiasco de «La fuga de Monkey Island», donde Guybrush parecía sufrir una obsesión enfermiza por frotarse con las paredes, quizá lo lógico hubiera sido volver al patrón del point ‘n’ click de las aventuras gráficas de siempre; sin embargo, Telltale se ha salido por la tangente arriesgándose con un sistema completamente nuevo.

Así, el juego puede manejarse solo con el ratón, con el teclado o con ambos. En el caso del ratón, la operativa consiste en mantener pulsado el botón izquierdo y arrastrar el ratón para que Guybrush acompañe nuestros movimientos. En honor a la verdad, diré que no es lo más cómodo del mundo, y resulta mucho más intuitivo desplazarnos con las teclas WASD. En ambos casos, si hacemos clic sobre un objeto, Guybrush caminara hacia él automáticamente, aunque esto no siempre nos ahorrará los paseos «manuales», ya que algunos objetos estarán fuera de cámara y no los veremos ni, por tanto, podremos hacer clic sobre ellos hasta que nos acerquemos a los mismos.

Después de probarlo todo, yo he encontrado especialmente cómodo sostener un mando con la mano izquierda para mover a Guybrush libremente, y usar el ratón con la derecha para interactuar con el escenario. La verdad es que resulta menos aburrido que moverse a base de clics y da mayor sensación de libertad. Además, el sistema de point ‘n’ click no suele funcionar del todo bien en cuanto metemos unos cuantos movimientos de cámara, y aquí los hay en cantidad.

Tales of Monkey Island - En el interior de la vieja cabaña

Analizados los que para mí son los factores clave de cualquier Monkey Island, ha llegado el momento de averiguar si el apartado artístico también está a la altura. Empezando por los gráficos, es evidente que éstos superan con creces a los de «La fuga de Monkey Island» y, si bien no pueden compararse con los de la actual generación de videoconsolas (salvo, quizá, con la Wii), son vistosos y muy resultones dentro de su propio estilo «cartoon». Por supuesto, esto no quita que haya quien, como siempre, eche de menos los sprites de las dos primeras entregas, o los detallados dibujos de la tercera.

La peor parte se la llevan los modelos utilizados para los personajes secundarios, ya que, partiendo de un pirata «bajito y gordo» y un «pirata alto y delgado», Telltale ha parido, si no me fallan las cuentas, seis personajes distintos, limitándose a cambiarles las prendas y algunos rasgos físicos, como el peinado o el tono de piel. Afortunadamente, esta lacra no se ha extendido a los protagonistas, que cuentan con modelos únicos y detallados y un amplio abanico de expresiones faciales. Además, hemos recuperado el abrigo azul de Guybrush. Loor al abrigo.

Tales of Monkey Island - Artwork de ElaineEn cuanto a las voces, todo el reparto ha hecho un trabajo excelente y las mismas suplen con creces cualquier deficiencia de caracterización que pudiera achacarse al apartado visual. En particular, Dominic Armato está que se sale como Guybrush Threepwood, a quien lleva doblando a desde «The Curse of Monkey Island», e incluso parece que haya descubierto nuevos registros. Supongo, que algunos de vosotros preferiréis esperar a la edición en castellano (si es que sale), pero lo que es yo, después de sufrir la voz de pito de Guybrush en «La fuga de Monkey Island», me quedo con la versión original en inglés subtitulada en el mismo idioma. Además, hay chistes que se perderían completamente con la traducción al español.

La música vuelve a correr a cargo del compositor Michael Land, que, pese a estar atado por el estilo que él mismo marcó en los juegos anteriores, consigue ofrecernos algunas melodías nuevas, al tiempo que nos recuerda los temas reggae de siempre. Por otra parte, el sistema iMUSE funciona a pleno rendimiento, lo que significa que la música varía en función de por dónde nos movamos y las acciones que realicemos.

Dicho todo esto, es cierto que «The Launch of the Screaming Narwhal» tiene algunos defectillos, la mayoría de los cuales he mencionado aquí; pero éstos no ensombrecen ni mucho menos la experiencia de juego, y no puedo sino quitarme el sombrero ante el que es un más que digno sucesor de la que considero que es la mejor saga de aventuras gráficas que ha existido nunca.

Concluido este análisis, solo me queda deciros que como tuve la excelente idea de reservar «Tales of Monkey Island» antes del 6 de julio, por el módico de precio de 34,95 dólares (al cambio, unos 25 euros; esto es, a 5 euros el episodio) pude descargarme gratis otro episodio de Telltale y acceder a una sección reservada de su foro on-line, solo para piratas VIP. Además, estoy pendiente de recibir un slipcase de Monkey Island (¡edición limitada!) con dibujos del maestro Steve Purcell.

Podéis comprar este magnífico juego en la página oficial de Telltale Games y descargaros el primer episodio, del que, en caso de que no os fiéis de mi palabra, también encontraréis enlaces para bajaros la demo.

Ah, y ayer mismo, LucasArts puso a disposición del público «The Secret of Monkey Island: Special Edition» por 8,99 euros para PC y 800 MS Points para XBox 360. Definitivamente, corren buenos tiempos para Guybrush Threepwood.

También en ion litio…

Monkey Island 2: LeChuck’s Revenge
Monkey Island en el teatro
La auténtica Monkey Island
The Secret of Monkey Island

Etiquetas:

Categorías: Análisis, Videojuegos

17 comentarios

  • kofmaster
    16/07/2009 | 7:24

    Ya esta completo el cap o solo el demo?

    WTF? LeChuck mujer? o_O

    Responder a kofmaster
  • PeiT
    16/07/2009 | 11:49

    Qué queréis que os diga, yo estoy indignado con la noticia de telltalegames de no tener pensado ni siquiera subtitular al castellano esta nueva aventura de Guybrush.

    Por mí como si es la mejor aventura gráfica del mundo, si no está en castellano le van a dar…

    Responder a PeiT
  • Leon
    16/07/2009 | 13:09

    Yo me lo he comprado en Steam, aunque aun no he podido estrenarlo y lleva el capitulo ya varios dias instalado.

    Sobre el tema de los subtitulos y el idioma, un poco lamentable la verdad, espero que rectifiquen.

    Responder a Leon
  • germán
    16/07/2009 | 14:09

    A mi 25 € por cada episodio me parece una auténtica barbaridad!

    Es que en total el juego costará 125 €?

    Ni que viniera con un barco de verdad!

    Si el precio de cada episodio rondara los 10 € no habría tanto problema!

    Responder a germán
  • Alvin
    16/07/2009 | 17:31

    Aqui a Uruguay es dificil que llegue un juego original, asi que no queda otra que bajarlo de la red o comprarlo por 100 pesos uruguayos en la feria, que son aproximadamente unos 4 dolares. Pero mejor bajado de internet.

    Responder a Alvin
  • kofmaster
    16/07/2009 | 19:10

    Pues esperense a que llegue la version completa que seguro será mas barata xD.

    No creo que no lo vayan a traducir al español pero para eso faltaria unos meses (igual nunca faltaria el fan que subtitule por su cuenta).

    Responder a kofmaster
  • El Tipo de la Brocha
    16/07/2009 | 20:14

    A kofmaster: El primer episodio está completo. La demo es de ese primer episodio (supongo que se corresponderá con el prólogo).

    A PeiT: Es una cuestión económica. Quizá si el episodio no hubiera estado disponible en páginas como Taringa poco después de que Telltale sacase el original, no pasarían estas cosas. Y es complicado que las distribuidoras inviertan en localizaciones cuando saben que las ventas serán reducidas y muchos usuarios se bajarán el juego ilegalmente.

    A germán: ¿Quién ha dicho nada de 25 euros por episodio? ¡Sería una barbaridad! 25 euros es el precio total del juego, con sus cinco flamantes episodios. Y si lo reservabas antes de la fecha de salida, te regalaban los extras que he mencionado al final del artículo.

    Alvin: El juego puedes comprarlo desde Internet, así que llega a todas partes. No hay excusa para adquirir una copia pirata.

    Responder a El Tipo de la Brocha
  • Hahajejeje
    16/07/2009 | 20:37

    me has picao la curiosidad Brocha!! mmm tengo unas ganas de comprarmelo,sabes si lo venden en latinoamerica?

    Responder a Hahajejeje
  • crea
    16/07/2009 | 20:46

    Mmmh, me convenciste, lo voy a comprar.

    Adoro Monkey Island

    Responder a crea
  • kofmaster
    16/07/2009 | 23:39

    Por cierto alguien sabe algo del remake del 1? No encuentro donde bajarlo xd.

    Responder a kofmaster
  • El Tipo de la Brocha
    17/07/2009 | 0:18

    Si buscas la versión para PC, puedes encontrarla en Steam: http://store.steampowered.com/.

    Responder a El Tipo de la Brocha
  • yo
    18/07/2009 | 19:06

    Yo ya me lo he pasado y tiene un fallo tremendo. No hay control point ‘n’ click.

    Se maneja bien con ASDW, o con un sistema horrible por medio del ratón. En definitiva, no puedes hacer (como en el 99% de las aventuras gráficas) click, y esperar que el personaje ande hacia donde has señalado.

    Dificulta enormemente el control y empeora la experiencia mucho.

    Responder a yo
  • Makata-kun
    19/07/2009 | 21:17

    Lo más gracioso, en mi caso, es que volví a jugar el Monkey Island y, algún tiempo atrás sabía que se estaba preparando, pero que ya está es bastante la alegría.

    Gracias por el reportaje tan completo Tipo de la Broca.

    Responder a Makata-kun
  • Crowler
    20/07/2009 | 10:26

    Pues me esperaré pacientemente a que lo saquen en CD/DVD para jugarlo del tiron. 😛

    Responder a Crowler
  • Dani G
    30/07/2009 | 16:35

    para mi lo peor ha sido que los dobladadores secundarios eran siempre el mismo! vamos, el que hacía de topo en sam & max y canta muchísimo!

    Responder a Dani G

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