Oct
18
2017

Compartir en... Twitter Facebook Google+ Menéame Whatsapp

la-peonza-colores

Algo que me llama muchísimo la atención cuando comparo mi infancia con las de los chavales de ahora, es que hoy en día no es habitual ver a los niños jugando en la calle después del colegio.

Recuerdo perfectamente quedar con mis amigos al terminar las clases, en la plaza o en el parque que había al lado del cole. Allí pasamos cientos de horas jugando al pilla pilla, al fútbol, al escondite, a las chapas, o en los columpios.

Supongo que en la actualidad, entre las clases extraescolares, el ocio electrónico, y la fobia social a que los niños anden por la calle, aquellos juegos al aire libre han pasado a la historia.

Uno de estos juegos que recuerdo con especial cariño es la peonza (también conocida como trompo en muchos lugares). Como todos sabréis, se trata de un objeto cónico de madera, que gira sobre una punta metálica al lanzarlo con una cuerda.

Al menos en mi barrio, fue una moda que surgió con fuerza en varias ocasiones. Las modas surgían prácticamente de un día para otro y sin atender a ninguna lógica. De repente una temporada todos jugábamos a las chapas, en otra época todos a los cromos, a las canicas, a indios y vaqueros… En fin, a lo que fuera.

De este modo, siguiendo la novedad del momento, todos los críos salíamos a la calle a jugar con nuestras peonzas, ya fuera unos contra otros o de forma individual.

Eso si, antes de estrenarlas, había que seguir cierta liturgia. Nada más comprarlas debían pasar una noche en remojo. Con ello la madera se hinchaba, y al parecer no se rajaban con tanta facilidad al recibir golpes.

la-peonza-monedaPosteriormente, había que personalizarlas. Aquí los niños dejábamos volar nuestra imaginación y las decorábamos a nuestro gusto con rotuladores o témperas. Yo a las mías las pintaba incluso nombres de batalla como “Destructor” o “Terminator”. Además en la parte de arriba le poníamos chinchetas para hacerlas más resistentes.

Finalmente, en uno de los extremos de la cuerda colocábamos una moneda de 25 pesetas, que facilitaba el lanzamiento de la peonza. Muchos quitaban la moneda y se la gastaban en chucherías en pleno ataque de hipoglucemia. Llegado este momento teníamos varías opciones: fastidiarte, llorarle a tu madre para que te diera otra, quitársela al San Pancracio que tenía tu abuela en la cocina ahogado entre perejil, o sustituirla por una chapa.

Una vez que ya teníamos listas nuestras peonzas, era la hora de jugar con ellas. Sin entrar en demasiados detalles, podríamos decir que había dos tipos de juegos:

Por un lado juegos de habilidad, que consistían en realizar diferentes trucos con la peonza. Los más sencillos consistían en cogerla con la palma de la mano mientras baila, despalzarla o lanzarla al aire con la ayuda de la cuerda. Los más expertos eran capaces de mantenerla en vilo con la cuerda doblada en dos, o de lanzarla y hacerla bailar dándola un certero puntapié.

Por otro lado encontrábamos juegos de contacto, que consistían en golpear las peonzas de nuestros adversarios con la nuestra. Normalmente se dibujaba un circulo en el suelo, dentro de él se colocaban otras peonzas bailando o canicas. El objetivo del juego era sacarlas del círculo con nuestros lanzamientos, o romperlas premeditadamente impactando directamente sobre ellas.

Para cada tipo de juego había peonzas específicas. Las que estaban orientadas a hacer trucos de habilidad tenían la punta más redondeada y pesaban menos, mientras que las que estaban destinadas a juegos de contacto, tenían la punta más puntiaguda y pesaban más.

Por lo que he podido averiguar, se tiene constancia de la existencia de peonzas desde el año 4.000 A.C. Sin embargo, a día de hoy estoy seguro que muchos niños no han jugado, y posiblemente ni visto, una peonza en la vida. Me temo que se trata de un juguete en peligro de extinción.

Hace algunos años, en un intento de volver a dar popularidad al juguete, sacaron unas peonzas de plástico de colores que tenían luces e incluso sonido. Por desgracia aquel intento no llegó demasiado lejos.

Actualmente, lo más parecido es el famoso Spinner, que sin ánimo de ofender, no tiene ni la mitad de gracia, ni nivel de diversión que nuestras añoradas peonzas. De echo el fenómeno fue mucho más efímero y ya nadie se acuerdo de ellos. Por algo será.

Etiquetas: , , , ,

Categorías: Juguetes-juegos

9 comentarios

  • Vero
    18/10/2017 | 8:50

    Yo vivía en un pueblo pequeño y allí las modas no nos llegaban, así que creo recordar que peonzas hubo siempre, independientemente de que se estilaran más o menos en otros sitios. Eso sí, yo nunca tuve una y tampoco me preocupó demasiado porque seguramente soy demasiado torpe como para hacerla bailar xD pero oye, con el diábolo era un as xD

    Responder a Vero
  • Erekíbeon Barbagrís
    18/10/2017 | 13:11

    “Sin embargo, a día de hoy estoy seguro que muchos niños no han jugado, y posiblemente ni visto, una peonza en la vida. Me temo que se trata de un juguete en peligro de extinción.

    Hace algunos años, en un intento de volver a dar popularidad al juguete, sacaron unas peonzas de plástico de colores que tenían luces e incluso sonido. Por desgracia aquel intento no llegó demasiado lejos.”

    Los que tenemos hijos en Primaria podemos dar fe de que la fiebre de las peonzas de hace 2-3 años sí llegó bastante lejos. Las King Turbo fueron las más demandadas en el patio, pero había un montón más con un montón de variedades: huecas, macizas, de punta giratoria, cerámicas, etc y con precios igualmente variables. Los trucos que se podían hacer con las de punta giratoria eran bastante impresionantes, ya que podías cogerlas por la punta con la cuerda y el resto del cuerpo seguía girando.

    Sin embargo, como bien comentas la moda también se pasó, como en nuestra época.

    Responder a Erekíbeon Barbagrís
  • mastercaba
    18/10/2017 | 14:30

    A mi pueblo la moda peoncil llegaba cada año a principio de curso. Íbamos al todo a cien y por veinte duros eran nuestras, corriendo cada uno a su casa a pintarla de forma tan llamativa como fuera posible.

    Respecto al presente, a mí me llamó la atención el surgimiento de las peonzas nuevas que comentas por dos motivos: eran muy caras y no se podían pintar (no eran de madera).

    Para cerrar este ataque contra el presente, creo que la clave son las actividades extraescolares. Incluso cuando fue el boom de los pokemon y la Game Boy Pocket los niños salían/salíamos para conectar las consolas y clonar pomemons o combatir…

    Responder a mastercaba
  • q256
    18/10/2017 | 22:26

    En mi colegio también estuvieron de moda. Se trataba de la variedad tradicional (las de madera), y recuerdo que se me daba fatal jugar con ellas, no conseguía hacerlas girar más que en uno de cada diez lanzamientos, con suerte. Reconozco que no las echo de menos.

    Responder a q256
  • Fatman
    19/10/2017 | 16:45

    En mi pueblo de origen le llamábamos “repión”. Y confieso que nuca fui capaz de hacer que se mantuviera girando sobre la punta metálica.

    Responder a Fatman
  • jm
    21/10/2017 | 9:15

    En mi caso, los niños estan constantemente en la calle …porque vivimos en una urbanización cerrada.
    Se que no todo el mundo vive así y es cierto que no se ven tantos grupos de niños en las calles.
    Pero en lo que a mi me toca, los bajos de mi casa estan repletos de niños jugando .
    Y sí juegan a la peonza ( por épocas, claro ) . Y al yoyo ( al yoyo chino no , todavía, por cierto artilugio del que deberías hablar )

    Responder a jm
  • Milly
    22/10/2017 | 15:32

    Yo siempre fui bastante torpe lanzando el trompo… jaja… Hacerlo girar en condiciones ya era una hazaña para mí…

    Hace un par de años ví a un par de niños jugando con peonzas… algo siempre queda.

    Responder a Milly
  • Anonimatus
    24/10/2017 | 17:55

    Jugar a la peonza es una de esas modas que van y vienen, en cuanto salga un youtuber famoso jugando con una de ellas las calles se llenaran de gente jugando con estas.

    Responder a Anonimatus
  • Richard_Reilly
    15/11/2017 | 1:10

    La peonza,que recuerdos,lamentablemente con las que juegan ahora los niños son de plástico.

    Responder a Richard_Reilly

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo no será publicada. Los campos marcados con * son obligatorios.

Todos los comentarios insultantes o no relacionados con la entrada serán borrados sin piedad.

Tómate unos minutos para escribir correctamente, sin abreviaturas ni faltas de ortografía. El resto de usuarios te lo agradecerán.