Mar
5
2010

Juegos de niños

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Juego - FelicidadSalvo tristes excepciones, es bastante raro que alguien no considere su infancia como el periodo más feliz de su vida. La tranquilidad que nos aportaba el manto protector de los padres hacía que pudiéramos concentrarnos en nuestra principal y más importante actividad vital: jugar. Había muy pocas cosas mejores que sentarnos en el salón de casa a la hora de la merienda, con un vaso de leche acompañado de galletas a un lado, un juguete nuevo al otro y, de fondo, «Fraggle Rock» en la televisión.

Pero si en solitario éramos capaces de disfrutar de momentos muy divertidos, en buena compañía la diversión no tenía límite. Es por ello que una de esas escasísimas actividades por las que cambiaríamos sin dudar la estampa antes descrita, sería salir a la calle con los amigos. En dichos encuentros siempre había una primera pregunta obligada cuya respuesta solía ser objeto de amplio debate: ¿a qué jugamos? Esta cuestión, así formulada, puede parecer sencilla, pero la inmensidad de opciones disponibles hacía que su complejidad potencial fuera poco menos que infinita. Aún así, y muy a diferencia de la clase política que hoy día nos toca soportar, casi siempre lográbamos llegar a un consenso.

En el presente post he querido realizar un pequeño recopilatorio de algunos de esos juegos que recuerdo de mi infancia, y que tantas alegrías procuraron a cuantos chiquillos los practicamos. Evidentemente es imposible realizar una compilación exhaustiva y precisa, pues aparte del enorme número de juegos existentes, de unos barrios a otros se producían pequeñas variaciones en sus reglas y nombres, y eso sin contar la inagotable capacidad creativa de los niños para inventar juegos nuevos. Es por ello que os invito a compartir en el área de comentarios aquellos que recordéis y que yo, por desconocimiento o falta de memoria, no recoja a continuación.

Aclaraciones previas

En casi todos los juegos había una serie de elementos y términos comunes que explicaré a continuación con objeto de no repetirme en cada una de las descripciones.

Hacer equipos: en aquellos casos en los que se enfrentaban dos bandos, se hacía necesario seleccionar en primer lugar los componentes de cada uno de ellos. A tal fin los capitanes (jefes de equipo) elegían por turnos, determinándose quién escogía primero mediante sorteo (pares o nones, monto y cabo…).

Quedársela: en los juegos en los que era sólo una persona la que inicialmente se enfrentaba al resto, se decía que se la quedaba (también conocido como «ligarla»). El origen del término viene del modo a través del cual se rifaba habitualmente esta condición (echar la china).

Echar la china: era el sorteo mediante el que se determinaba la identidad de la persona que se la quedaba. Simplificando, uno de los niños cogía una piedra y la ocultaba dentro de uno de sus puños. El resto había de escoger entre una y otra mano, perdiendo aquel que se quedaba con la china. El sorteo era realizado por quien primero pronunciara la frase echo la china y salve estoy, lo cual solía ser objeto de discusiones para cuya solución se terminaba recurriendo al famoso «pito pito colorito».

Salve: había juegos en los que alcanzando un determinado lugar (tocando una columna por ejemplo), el jugador quedaba salvado, finalizando así con éxito su participación en esa ronda. Otras veces se pactaba que el salve, en lugar de una ubicación fuese una persona, lo cual garantizaba a esta última una tarde entretenida… («¡mi padre es salve!»).

Juego - Dragones y Mazmorras

Perrito guardián: se decía que un jugador estaba haciendo de perrito guardián cuando permanecía constantemente en las inmediaciones del salve sin salir a la caza de los demás participantes. Solía estar prohibidísimo.

Madre: Se trata del nombre que recibía cierto jugador que contaba con algún tipo de ventaja frente al resto, la cual le hacía desempeñar un papel especial. Pese a su denominación, no era en absoluto una prerrogativa reservada únicamente a las niñas.

Tocar o coger: Al comienzo de algunos juegos era fundamental determinar qué era necesario para que un jugador se considerase pillado. A veces bastaba con un simple roce, mientras que otras era necesario asir con firmeza al compañero. Dejar esta cuestión sin regular era garantía inevitable de conflictos durante la partida.

Cascarilla: Este era el nombre que recibían los participantes que gozaban de inmunidad en el juego. Normalmente esta condición se concedía a los más pequeños, quienes solían ser algo más lentos o torpes que el resto.

Los juegos

El pilla pilla: Un jugador se la quedaba y tenía que coger a los demás. Existían algunas modalidades: el capturado podía salir del juego, pasar a quedársela en solitario o bien formar equipo con el que ya se la estaba quedando.

La rayuela: En primer lugar se dibujaba sobre el suelo, normalmente con tiza, un recorrido compuesto por rectángulos. A continuación se lanzaba una piedra, que había de caer sobre alguna de las cuadrículas del mismo. Finalmente el jugador debía atravesar el recorrido dando pequeños saltos (puntualmente a la pata coja), siendo su objetivo recuperar la piedra y volver al origen.

El corro: Los niños se cogían de las manos formando un corro y entonaban una canción, habiendo de realizar determinadas acciones en ciertos momentos de la tonada. Normalmente había uno que se la quedaba y se situaba en el centro. Las variantes más populares eran «el corro de la patata» y «el patio de mi casa».

La cuerda: Dos equipos asían una cuerda por sus extremos y comenzaban a tirar en sentido opuesto. Vencía el bando que lograba arrastrar al otro hasta una marca predeterminada.

Juego - Epi y Blas

La gallinita ciega: Una variante del «pilla pilla» en la que se vendaban los ojos del jugador que se la quedaba, al cual además se hacía girar sobre sí mismo varias veces. Lógicamente se jugaba en espacios muy reducidos, pues de otro modo sería imposible que la gallinita lograse capturar a nadie.

El escondite: El que se la quedaba contaba hasta cien con los ojos cerrados y a continuación comenzaba a buscar al resto de jugadores, que habían aprovechado ese tiempo para ocultarse. Cada vez que localizaba a uno debía volver corriendo al punto inicial y decir la palabra «zurro» seguida del nombre del detectado. El objetivo de los escondidos era tocar ese mismo punto y gritar «salve», y si utilizaban la fórmula «salve por mí y por todos mis compañeros», además de a sí mismos salvaban a todos los que habían sido zurrados hasta ese momento (para gran alegría del que se la quedaba).

Balón prisionero: Dos equipos se ubicaban en sendos rectángulos y comenzaban a lanzarse un balón. Si el esférico impactaba contra un jugador, este pasaba a ser un prisionero, y se colocaba en un rectángulo situado a espaldas del equipo rival. Vencía el equipo que apresaba antes a todos los componentes del otro bando. Una variante era «el matao», en el que uno de los equipos se situaba en medio, y el otro se repartía en dos rectángulos anexos rodeándolo.

Una mi mula: Básicamente se trataba de ir saltando por encima de un compañero como si fuese un potro. Cada salto debía realizarse de un modo concreto, y el que fallaba pasaba ocupar el lugar del potro.

Juego - Los Fraggle

La comba: Dos personas sujetaban una cuerda por los extremos y comenzaban a hacerla girar mientras entonaban una canción («al pasar la barca» era la más común). El resto de jugadores habían de saltar evitando tocarla. El elástico era una variante de la comba a la que se jugaba con una tela elástica.

Los 10 Mandamientos: Consistía en lanzar un balón contra una pared, habiendo diez modos distintos de hacerlo (sin que bote, recogiéndolo con una sola mano, dándole de cabeza…). El que incumplía el mandamiento, era eliminado.

El sobre: Uno de los participantes lanzaba una pelota al aire y gritaba la palabra «sobre» seguida del nombre de uno de los demás jugadores, el cual pasaba a quedársela y tenía que eliminar a los demás golpeándoles con el balón.

La guerra de castillos: Dos equipos se enfrentaban, contando cada uno de ellos con un «castillo» (normalmente una zona concreta del vecindario) en el que se escondía el tesoro (una piedra). El objetivo era robar el tesoro del bando oponente, pero teniendo en cuenta que, en el momento en el que entrábamos en el castillo enemigo, podíamos ser capturados.

Juego - Campeones

Las tinieblas de la noche: Otra versión más del «pilla pilla», pero con la peculiaridad de que se jugaba en una habitación completamente desprovista de luz.

El policaco: Un bando (los policías) tenía que capturar a los miembros del otro (los cacos). Todos los apresados eran colocados en un mismo punto, y podían ser salvados si sus compañeros les tocaban. Otro modo de escapar era darle una patada a algún policía que pasase cerca, aunque había uno en concreto que hacía de madre y no podía ser pateado.

Chocolate inglés: Un jugador se la quedaba y se situaba en un extremo del campo de juego, ocupando el resto de participantes el opuesto. A continuación se daba la vuelta y recitaba «un dos tres, chocolate inglés», tiempo que aprovechaban los demás para acercársele. Si al volverse veía a alguno moverse, este quedaba eliminado (todos debían por tanto permanecer completamente inmóviles durante ese tiempo). Ganaba el que primero lograse llegar hasta el que se la quedaba.

El pañuelo: Dos equipos se colocaban a ambos extremos del campo de juego, en cuyo medio la madre sujetaba un pañuelo e iba diciendo números al azar. Cada jugador tenía un número asignado, y se enfrentaba contra el miembro del otro equipo que tenía su misma cifra, siendo el objetivo de ambos coger el pañuelo y volver al punto de inicio sin que el otro le alcanzase.

Juego - Heidi

Las 4 esquinas: El que se la quedaba se situaba en el centro de un rectángulo, y los demás jugadores (cuatro máximo) en alguna de las 4 esquinas correspondientes. Los participantes habían de correr de una esquina a otra, pudiendo únicamente ser capturados a lo largo del trayecto. Estaba prohibido que dos jugadores permanecieran a la vez en la misma esquina.

Verdad, beso o atrevimiento: Cada uno de los jugadores escogía una de las 3 opciones. Si elegía «verdad», debía afirmar como cierta cualquier cosa que la madre le dijera («¿es verdad que todavía mojas la cama?»). «Beso» consistía en besar aquello que nos ordenasen (cuántos romances infantiles inició este juego…), y «Atrevimiento» nos enfrentaba a una prueba de habilidad (como tocar el timbre del vecino y salir corriendo, por ejemplo). Ni que decir tiene que quien más disfrutaba era la madre.

Estatua: enésima variante del «pilla pilla» en la que, antes de ser capturados por el que se la quedaba, los jugadores podían quedarse quietos y gritar «estatua». Si se movían pasaban a quedársela, a no ser que previamente hubieran sido tocados por alguno de los otros jugadores aún activos, en cuyo caso quedaban salvados de su pétrea quietud.

Juego - Érase una vez el cuerpo humano

Aviso mosca: El que se la quedaba tenía que atravesar un pasillo formado por el resto de jugadores, quienes aprovechaban cuando no miraba para darle golpecitos (o castañazos, dependiendo de la malicia de cada uno) por la espalda. Si el que golpeaba era visto en plena acción, pasaba a quedársela.

Canicas, chapas y peonzas: La variedad de juegos en torno a estos artículos era amplísima, y daría por sí sola para varios posts independientes. Sólo diré que se trataba de entretenimientos en los que la precisión y la práctica eran fundamentales, y en los que solía acordarse que el ganador se llevara como botín parte de las canicas, chapas o peonzas que sus rivales hubieran utilizado en la partida.

La cola del burro: Por turnos se vendaban los ojos de los participantes y se les facilitaba un colgante (la cola del burro), que habían de pegar en un dibujo. Ganaba el que más se acercaba al lugar del cuerpo del burro en el que realmente debía ir la cola (o lo que es lo mismo, el culo del animal). Para aumentar la dificultad y desorientar a los jugadores, se les daban algunas vueltas antes de enviarlos a la aventura.

Arena en las manos

Espero que la lectura del texto os haya traído recuerdos tan gratos como los que yo he experimentado mientras lo escribía. Es cierto que nunca volveremos a ser esos niños que, totalmente despreocupados, nos alegrábamos la vida unos a otros con actividades tan sencillas, pero es igualmente verdad que, mientras podamos recordar esas tiernas experiencias, tendremos la capacidad de volver a sentir, al menos por unos instantes, el verdadero significado de la palabra felicidad.

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Categorías: Juguetes-juegos, Vida cotidiana

22 comentarios

  • Un Español en Japón
    5/03/2010 | 6:50

    Es curioso cómo los juegos son los mismos pero los nombres varían según el lugar, por ejemplo, en mi barrio (aluche, en Madrid) :
    Chocolate inglés : Escondite inglés
    Estatua : Tulipán
    Aviso Mosca : Todicho (de «Está todo dicho», porque durante el juego no se podía hablar )

    Buen post !

    Responder a Un Español en Japón
  • Morifinwe
    5/03/2010 | 9:24

    Si que es verdad que es curioso que sean los mismo juegos que conocí, pero muchos con otros nombres.

    Aquí en Sevilla al «chocolate inglés» se le conocía como «pollito inglés» (desconozco el por qué de lo de «pollito»…). El Aviso Mosca se le conoce como «pasillito», y, a la vez que un juego, también se podía usar como castigo, haciendo que una persona tenga que pasar lo más rápido por el pasillo mientras le ibamos dando cosquis (galletas en la nuca). Al «policaco» le decíamos «poliladron», pero viene a ser totalmente un sinónimo, xD. Al de los 10 Mandamientos, le decíamos simplemente «pared» (toma originalidad). «La Cuerda» era «Tirar la soga», y al balón prisionero, aunque también se usaba ese nombre, le decíamos «jugar al matar». Aunque de éste último había otra variante: unos cuantos se ponían en una pared y otro lanzaba balonazos a éstos intentanto impactar en uno. Ganaba el último que quedaba en pie, xD.

    Y un par de juegos que no he visto: Uno al que llamabamos «Gavilán» que consitía en que el que la quedaba se situaba en medio de un rectangulo, mientras el resto se situaba en dos extremos opuestos. A la voz de «gavilán voy», había que salir corriendo hacía el otro lado, cambiandose de sitio los grupos, evitando que el que la quedaba te agarrase. Quien quedaba pillado se unía al grupo de los «halcones».

    Y otro juego era el «Al cielo voy», en donde había dos grupos que jugaban por turnos. Unos se colocaban en fila india con el lomo agachado sujetandose al de enfrente, salvo el ultimo que se apoyaba de pie en la pared, haciendo de «colchoneta» humana para que el anterior no se diera de cabeza en la pared… mientras, uno a uno, los miembros del otro equipo iban saltando sobre la fila intentando caer a horcajadas en el más cercano al que estaba en la pared. Ganaba el que más personas conseguía colocar sin que se cayera todo el invento. Ni que decir tiene que para este juego tenías que tener muy buena espalda, xD.

    Responder a Morifinwe
  • IPA
    5/03/2010 | 9:36

    No se si estamos muy lejos o no pero con mi zona de niño(Pontevedra) no has acertado casi ningún nombre, jeje. Es curioso como jugabamos a muchas cosas igual en todas españa pero le llamabamos de distintas formas. 🙂

    Responder a IPA
  • Sergio
    5/03/2010 | 10:46

    Buenas,
    yo creo que «la culpa» de que estubieran tan extendidos es de las vacaciones de verano, yo mismo «importé» algunos de Malaga a Barcelona durante las vacaciones. Como juegos que faltan:
    Bote Bote=> Se conseguía botella de plástico (mejor de 5L que de 2L) se llenaba con 1 poco de arena para que pesara, el equivalente a «la madre» la chutaba lo más fuerte posible y el que la lleva debe ir a buscarla y volverla al punto inicial. A partir de ese momento comienza un «pillapilla/escondite» con la salvedad de que cualquiera puede volver a chutar la botella. Para poder pillar/encontrar a alguien la botella debía estar en su sitio.
    Sota-Caballo-Rey=> Tambén conocido como A,E,I,O,U. Con una pelota se iba pasando a un toque (como si fuera BolleyBall diciendo en cada toque lo que correspondiera. El que decía «Rey» o «U» debía rematar la pelota y a quien golpeara sumaba un punto, si la persona conseguía coger la bola sin que callera al suelo el punto iba para el rematador. A los 5 puntos esa persona quedaba eliminada.
    Y para acabar otra forma de escoger equipos. Se situaban los capitanes a una distancia a escoger por ellos y por turnos avanzaban o un paso, juntando la punta de un pie con el talon del siguiente, o medio paso, punta de un pie con el lado del otro avanzando uno contra el otro. El último en poder poner el pie «ganaba».

    Responder a Sergio
  • Cloro
    5/03/2010 | 12:08

    Muchas gracias por vuestras aportaciones, efectivamente hay muchos que me he dejado en el tintero (algunos por olvido, porque sí que los jugué).

    @Morifinwe, a la variante del «jugar a matar» yo la conocía como «el ajo pelotero». Al «gavilán» recuerdo haber jugado en alguna ocasión, pero no tenía ni idea de su nombre. «Al cielo voy» debería estar prohibido expresamente por la ley del menor, menudo suicidio 😉

    @IPA, yo soy de Almería, así que efectivamente estoy «algo» retirado de tu área de influencia. De todos modos, seguro que aún dentro de una misma provincia existían muchas variantes y denominaciones.

    @Sergio, había olvidado por completo el «A E I O U», y mira que jugué un montón de veces. En mi barrio la variante, en lugar de «sota, caballo y rey», era «1 X 2». En cuanto a ese otro modo que comentas de formar equipos, es el que en el post he denominado «monto y cabo».

    Responder a Cloro
  • el_motry
    5/03/2010 | 12:12

    GRACIAS por arrancarme una sonrisa la mañana de mi 27 cumpleaños!!!

    Responder a el_motry
  • Dsanzi
    5/03/2010 | 14:46

    Los 10 mandamientos lo conociamos en Alcobendas como el Mata-Pollos, y la verdad, no habia tales mandamientos. Tan solo que el que cogia la pelota sin que esta tocara suelo, tenia vida extra

    Responder a Dsanzi
  • yeyo
    5/03/2010 | 20:30

    En donde yo me crié a partir de los 11 años (Santiago de Compostela) había varios de estos juegos, y seguramente otros de los que dijo Cloro pero que yo no recuerdo. Por ejemplo:

    @Sergio: tu «bote-bote» aquí se llamaba «cachibote», y a veces lo jugábamos como tú dices con una garrafa y otras con un simple balón. En el último caso, si el que remataba ya estaba algo crecidito, al que quedaba le tocaba ir a por la pelota a 1 km de distancia xD

    @Morfinwe: si mal no recuerdo, «al cielo voy» aquí tenía un nombre curioso, «huevo pica la araña». También recuerdo que era bastante peligroso y que los profes no nos dejaban jugarlo en el recreo porque ya había producido más de una lesión.
    Además, «el gavilán» es parecido a uno que me gustaba mucho, «el fútbol sin pelota» xD Aunque suene a sinsentido, era un juego muy entretenido.

    «Chocolate inglés» nunca lo jugué en Galicia, pero donde vivía antes (Ponferrada) le llamábamos «zapatito inglés».

    Aquí una modalidad de las peonzas (en Galicia se les llama trompos) era intentar tirar con la suficiente fuerza y destreza sobre la del contrario para intentar partírsela por la mitad. Bueno, y también se hacían competiciones para ver quien la había pintado de forma más molona…

    «Verdad, beso o atrevimiento» era aquí «verdad, beso o consecuencia», y ya cuando las hormonas empezaban a revolverse «beso, morreo o revolcón» (creo que el 3º nunca llegó a practicarse in situ, o yo por lo menos no tengo noticias jejeje).

    «El pañuelo» me encantaba, era uno de mis preferidos (requería mucha rapidez, habilidad y astucia).

    «El sobre» aquí se denominaba «Sangre»: cada jugador escogía un país, y el que tiraba la pelota en primer lugar decía «yo, Andorra, le declaro la guerra a China» (los países que fueran, vamos), si el jugador nombrado la cogía sin que diera bote declaraba de nuevo la guerra (y si te cogía lejos te jodías) y si le botaba gritaba «sangre» y en ese momento todos quietos. Para eliminar a la gente había que darles un balonazo, aunque te podían esquivar sin moverte del sitio…

    A «el matao» aquí se le denominaba «brilé», y era muy divertido, me acuerdo de que os profesores nos dejaban jugar a el en gimnasia.

    A «rayuela» jugué también mucho en Ponferrada, pero no recuerdo como se le llamaba…

    Uf, vaya tocho de comentario, casi me sale un post complementario al de Cloro, pero es que son muchos recuerdos xDDD

    P.D.: y ya con juegos más gamberros… ¿nadie hizo las míticas bombas de agua fuerte y escopetas con una tabla, puntas y pinzas de la ropa?

    Responder a yeyo
  • yeyo
    5/03/2010 | 20:33

    Por cierto, aquí se decía «¡china doy, libre estoy!», y si había polémica, más que el «pito pito gorgorito» se recurría a «un avión japonés, cuantas bombas tira al mes…».

    ^^

    Responder a yeyo
  • Adrian
    5/03/2010 | 20:52

    @Dsanzi
    Yo también soy de ALCOBENDAS XDDD

    Responder a Adrian
  • idlos
    6/03/2010 | 0:21

    Casi todos los juegos y reglas tienen su par aquí en Perú y supongo que en el resto de sudamérica.

    Aquí también usabamos el término perrito guardian a aquel jugador que no se movía de la zona donde uno se salvava.

    «Cascarilla» era aquí ser «Mantequilla»; jugador con consideraciones especiales generalmente por ser el más pequeño o inexperto.

    «El pilla pilla» es lo que aquí sería «La chapada» o «Llevadita».

    «La rayuela» es conocida aquí y en otros países como «Mundo».

    «La gallinita ciega» aquí tiene el mismo nombre y consiste en lo mismo.

    «Las estatuas» aquí simplemente se le llamaba «Inmovil».

    Otros terminos distintos pero con el mismo signoficado eran por ejemplo cuando llegabas a la zona donde te salvavas, decías simplemente «ampay me salvo» o podías agragar lo de salvar al resto de compañeros. El jugador que capturaba usaba la misma palabra «ampay» para cuando descubría a un jugador en su escondite; tenía que usar el «ampay» mas el nombre del capturado. Era curioso que si por apresurado o por algún error se equivocaba de nombre el descubrido pasaba a salvarse.

    Como comentario final decir que cada vez veo menos a los niños prácticar estos juegos. La diversión, camaradería, aire libre, emoción y demás era inigualable. El tiempo se pasaba volando correteando y ensuciandonos de un lado a otro del barrio, parque o lugar donde jugáramos. No sé si la TV por cable, el internet y los videojuegos contribuyeran a que los niños pasen más tiempos encerrados y solos, pero es innegable que eso suceda. Otra cosa curiosa es que antes recuerdo que uno jugaba a estas cosas hasta ya grande, sin sentir verguenza de correr y compartir con chicos más pequeños.

    Saludos!

    Responder a idlos
  • Truch
    6/03/2010 | 4:27

    Yo soy de Palma de Mallorca, me he mudado 3 veces en mi infanbcia y nunca tuve unos amigos que me durasen mucho en aquella época como para compartir juegos, pero entre clases, campamentos y demás me conocía bastantes, poco mas de la mitad.

    Espero que este tipo de juegos no se pierdan nunca, me ha gustado mucho tu artículo y los comentarios de los demás.

    😀
    Como dato curioso recuerdo que las veces que jugaba había una palabra estrella, que te salvaba a todo: Tentol. El que la decia automaticamente era inmune o como poco intentaba decirte que en ese momento no quería jugar, se usaba con moderación, sobretodo las niñas al ver que les querias hacer daño o pillarlas.

    Vosotros tambien teniais algun tipo de palabra para parar el juego o poneros al margen?

    Responder a Truch
  • Ark
    6/03/2010 | 13:19

    Conm razón a mi me sonaban absolutamente todos los nombres de los juegos, Como que soy de Almería tb, jajajaja no se que edad tienes pero no me extrañaría habieramos coincidido en alguno de ellos. Infancia divino tesoro.

    Responder a Ark
  • navarro
    6/03/2010 | 14:34

    molaba cuando era la época de las chapas y todo el mundo estaba viciado con sus equipos de fútbol supercurrados, con las fotos de los jugadores y las chapas customizadas para que el garbanzo hiciese efectos y cosas raras, y de repente, un dia, sin venir a cuento, uno bajaba su peonza y ya estaba todo el mundo picado con ella, era el comienzo de la época de las peonzas. jajaja, que recuerdos

    Responder a navarro
  • Creikod
    6/03/2010 | 15:22

    Un articulo muy interesante, me has hecho recordar todos muchos buenos ratos.
    Coincido con casi todos los jeugos citados, pero con el nombre cambiando, en Granada al chocolate ingles se le llama »pollito ingles» al igual que en Sevilla.
    Recurdo que habia un juego, variante del escondite, llamado bote-bote, donde una personas se la quedaba y tenia que pillar a las demas. Antes de comenzar el juego un participante que no fuera que el que se la quedaba tenia que pegarle una patada a una botella o a una pelota, el que se la quedaba tenia que ir a por el objeto y traerlo a su zona de origen, despues empezaba la caceria. Para salvarte debias pegarle la patada al objeto y el que se la queda tenia que ponerla de nuevo en su sitio.

    Una variante casi identica del escondite.

    Responder a Creikod
  • santiago
    8/03/2010 | 0:58

    yo soy de argentina, y de chico jugabamos a las figuritas, a las bolitas, a la mancha, a la escondida, al poliladron, al hoyopelota, al quemado, al delegado… ke buenos tiempos…

    Responder a santiago
  • Cloro
    8/03/2010 | 12:17

    Qué bárbaro, muchos de los comentarios, como bien dice yeyo, merecerían ser posts en sí mismos.

    @Truch, nosotros teníamos una expresión que venía a ser una especie de comodín que te permitía vulnerar cualquier norma del juego, con lo que creo que se asemeja bastante al «Tentol» que comentas. Era «arbolito de fuego», aunque no tengo ni idea de su origen. Lógicamente se usaba con moderación porque si no el juego quedaba totalmente desvirtuado.

    @Ark, hace poco que rebasé la treintena, pero como afortunadamente soy bastante inmaduro, me siento aún muy joven 😉

    Responder a Cloro
  • BIKOTORU
    8/03/2010 | 15:34

    Yo en mi cole, jugábamos al levanta faldas que derivo al levanta faldas, toca culos que después paso al levanta faldas, baja bragas, toca c… jajaja todo esto en segundo de parvulitos allá por el 87… Pronto empezaron a defenderse y no lo volví hacer algo parecido hasta el 2000.

    Me gustaba jugar a liebre en mi pueblo jugábamos todos los niños entre 5 y 15 años por la noche, no había limites yo creo q éramos entorno a 50 y nunca terminábamos una partida.

    Responder a BIKOTORU
  • LiNks
    12/03/2010 | 15:49

    Hmmm

    Quedársela por la zona de Barcelona era Parar.

    Cascarilla de toda la vida era Palomita.

    Salve se decía Casa.

    “monto y cabo” por aquí era Oro y Palat (ya que cada vez que uno daba un paso decía «oro» y el otro le respondía con «plata»)

    Y también he jugado mucho al Bote Bote y al Poli Ladra (policaco).

    Responder a LiNks
  • bofifa
    15/03/2010 | 12:15

    Había uno parecido a la rayuela esa, pero que se jugaba en barro seco o tierra, llamado la lima, que consistía en ir tirando un objeto punteagudo, como un destornillador, a una cuadrícula hecha en el suelo, trazando un camino.
    El Cascarilla por mi zona de Barcelona se le conocía como «ser de azúcar». Cuando querías parar el juego solías decir «no se me vale».
    También estaba «el duro», que se jugaba con la moneda, que tenías que posar sobre cada dedo para luego el verdugo (dedo anular) aplicar el castigo que te dijera el rey (meñique). Esto ya era de hombres, porque a veces se picaban un poco.
    Recuerdo también una modalidad de las cuatro esquinas llamada cangrejo, en la que el que paraba iba a cuatro patas mirando hacia arriba. Y juegos de hablar y todo eso, recuerdo mucho el teléfono, «por este lado me han dicho… y por éste me han contestado». Creo que había otro similar llamado «los disparates», pero no recuerdo ahora muy bien

    Responder a bofifa

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