Star Wars: Sombras del Imperio
por El Tipo de la Brocha
Hola de nuevo, visitantes habituales, lectores casuales y fans de La Guerra de las Galaxias. Espero que hayáis empezado el día con ganas, porque hoy, haciendo caso omiso del pobre recibimiento que soléis dar a la serie más larga de artículos que he escrito, os traigo algo muy especial. No es un videojuego, no es un tebeo, no es un libro, no es un juguete… ¡es todo lo anterior y mucho más! ¡Es “Sombras del Imperio”!
Bajo este nombre, más apropiado para un asunto clasificado de la C.I.A. que para cualquier otra cosa, se encuentra un inusual proyecto de Lucasfilm que se gestó a mediados de los noventa a modo de puente entre “El Imperio contraataca” y “El retorno del Jedi”. Solo que Lucasfilm, en lugar de rodar otra película, entró a saco con el merchandising: novela, cómic, videojuego, cartas, banda sonora, muñecos… Lo tenía todo, aunque, por ahorrar espacio y tiempo, aquí solo hablaremos de una pequeña parte de ello.
Como ocurre en casi todos los países occidentales, el mercado español está inundado de películas estadounidenses, merced a partes iguales al buen hacer de los estudios hollywoodienses, a su habilidad comercial… y a la poca predisposición del público hacia el cine patrio, que todo hay que decirlo.
Cada vez que empiezo a escribir un artículo sobre La Guerra de las Galaxias (y, a lo tonto, llevamos unos cuantos), la famosa fanfarria de John Williams me viene a la cabeza. Y cuando se trata además del primer videojuego que tuve de la renombrada saga galáctica, incluso la oigo en Dolby Surround.
Continuando con nuestra intermitente serie de artículos sobre La Guerra de las Galaxias, hoy presentamos… “Imperio Oscuro”, uno de los cómics más populares de la famosa saga galáctica, ni más ni menos. Sus seis números fueron publicados originalmente entre 1991 y 1992 por la renombrada editorial estadounidense Dark Horse Comics, y llegaron a España en septiembre de 1993 con el sello de Norma Editorial y una traducción que dejaba bastante que desear.
Empezaré este artículo con fuerza (nunca mejor dicho): Esta es la mejor exposición de la historia. ¿No me creéis? Id a verla y luego me contáis. O, mejor aún, leed este artículo, id a verla y después me decís qué tal.