Curiosidades de ‘Regreso al Futuro’
por q256
El próximo 4 de diciembre se cumplen 25 años del estreno en nuestro país de “Regreso al Futuro”, primera parte de una de las trilogías que, junto a “Star Wars” e “Indiana Jones”, han marcado el bagaje cinematográfico de la generación Nintendo.
Aunque tuvo la desgracia de coincidir en el mismo año del estreno de esa obra maestra que es “Commando” de Arnold Schwarzenegger, “Regreso al Futuro” pronto se hizo un hueco en el corazón de los cinéfilos con una comedia de viajes en el tiempo que sentaría precedentes.
“Regreso al Futuro” es un ejemplo perfecto de como el todo es mejor que la suma de las partes. Y es que, a pesar de lo que su título pueda sugerir, no se trata en realidad de una película sobre viajes en el tiempo, sino de una comedia juvenil que utiliza la excusa de los viajes en el tiempo para provocar todo tipo de situaciones absurdas. Se trata una vez más del conflicto generacional entre padres e hijos, aunque con una vuelta de tuerca, ya que esta vez el hijo será el encargado de que la relación de sus padres llegue a buen puerto para que su propia existencia no se vea comprometida.
No obstante, no voy a dedicarme a contaros el argumento de una trilogía de películas que ya deberías haber visto. Por el contrario, prefiero contaros lo que no conocéis de la película y ahondar en las curiosidades de la concepción de esta saga.
Cuando nos vamos haciendo mayores, solemos pensar que los dibujos animados de antes eran mejores que los de ahora. Pero es un error. Casi todas las series de dibujos son malas. Lo que ocurre es que no se puede confiar en el criterio de un niño.
Si, con calma y una libreta por delante, me dedicara a recopilar todas las series de dibujos animados que recuerdo haber visto en mi infancia, probablemente obtendría una buena lista. Si a esto sumamos las que no se recuerdan en una primera pasada, la lista probablemente parecería interminable.
Muchas veces miramos atrás y recordamos con cariño películas que vimos durante nuestra niñez y que nos dejaron marcados. En nuestra mente la calidad de las mismas es incontestable, y somos incapaces de encontrarles defectos. Todo este hechizo se rompe cuando, décadas después, volvemos a verlas y nos damos cuenta de que no estaban exentas de fallos. De hecho, muy pocos films logran mantenerse a la altura de su infante recuerdo: “La princesa prometida” es uno de ellos.
