Donkey Kong Country
por El Tipo de la Brocha
Cuando se trata de videojuegos, la sensación de estar ante algo nuevo que me sorprenda y me haga pensar: “Ya está. Han utilizado la mano derecha del Terminator”, no es habitual. Y, sin embargo, “Donkey Kong Country” consiguió que me sintiera así. De esto harán ahora trece años, y desde entonces sólo otro juego ha conseguido lo mismo: “The Legend of Zelda: Ocarina of Time”. No soy fácil de impresionar.
“Donkey Kong Country” nos mete en los pelajes del simio más carismático de los videojuegos, Donkey Kong, y su sobrino y coleguilla Diddy Kong. Su misión: recuperar la reserva de plátanos robada por el codicioso rey K. Rool y su tripulación de reptiles piratas.
En palabras de Cranky Kong, antiguo rival de Mario en el clásico arcade de 1981:
Bueno, no es exactamente como rescatar a una princesa, pero puede valer.
Si algo nos dice una premisa tan simple, es que los guionistas no mordisquearon muchos lapiceros; pero también que el juego se va a centrar en el factor entretenimiento. Y como bien señalaba el jefe en este acertado artículo, a veces lo que más te apetece es una hamburguesa. Y “Donkey Kong Country” venía con patatas fritas y refresco de menú.

Sin duda, se trata de una serie que la mayoría de nosotros recordamos con cariño ¿verdad? Una serie creada por 






