Respondones
por q256
Llega septiembre y las televisiones y centros comerciales se llenan de anuncios de la vuelta al cole. Anuncios que no había niño que no odiara en su día, ya que solo servían para recordarnos que el final de las vacaciones estaba cerca, algo que ningún estuche nuevo podía compensar.
Por nuestra parte, ya reincorporados a la actividad, seguimos recuperando viejos juguetes del baúl de los recuerdos. En esta ocasión, y aprovechando las fechas actuales, se trata ni más ni menos que de un juego educativo (¡horror! dirán algunos). Y es que no puede haber mayor contradicción que agrupar en una sola frase las palabras “juego” y “educativo”.
Estas dos palabras eran capaces de provocar urticaria a cualquier niño. Y es que cuando a uno le regalaban un juego de mesa y veía las fatídicas palabras impresas en la caja, ya se imaginaba que lo que había dentro iba a ser un tostón de padre y muy señor mío. Por suerte, no es el caso del ejemplo que nos ocupa.



