Oct
13
2022

Los Beanie Babies

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Beanie Babies - Logotipo

Reconozcámoslo: a todos nos gusta la idea de hacernos ricos sin trabajar. O trabajando poco, en su defecto. Por esa razón la lotería sigue vendiendo millones de boletos cada mes. Y también por esa razón, los seres humanos (unos más que otros) somos tendentes a caer en burbujas especulativas.

Ya ocurrió en 2008, con el estallido de la burbuja inmobiliaria. Y esta es una de las burbujas que todavía tienen «cierto» sentido, porque al fin y al cabo una casa tiene su utilidad. Te mantiene a resguardo de los elementos y, al final, en algún sitio hay que vivir, ¿no?.

Otras burbujas especulativas, sin embargo, no tienen tanto sentido, sobre todo vistas desde la distancia. El mercado de las criptomonedas es quizá el ejemplo más reciente de especular con algo sin valor «real» (o, como mínimo, con un valor muy difuso y variable), pero hoy no vengo a hablar de ello. Para eso ya tenemos el grupo de Telegram de ion litio.

Hasta hace poco pensaba que la estupidez colectiva, en lo referente a burbujas financieras basadas en activos ridículos, había tocado techo con la crisis de los tulipanes, en el siglo XVII. Estaba equivocado. Hay una burbuja todavía más ridícula y mucho más reciente. La de los Beanie Babies, que dan título a este artículo.

Peluches a precio de oro

Los Beanie Babies son unos muñecos de animales de peluche, creados por H. Ty Warner, emprendedor y dueño de la empresa juguetera Ty Inc. Fueron presentados por primera en la feria del juguete de Nueva York en 1993. Su nombre venía de que estaban rellenos de una especie de pellets de plástico con forma de judía, lo que les daba su característica forma, algo menos «hinchada» que otros peluches del estilo.

No obstante, no salieron al mercado hasta 1994, e inicialmente solo estaban disponibles en pequeñas tiendas de juguetes de Chicago por un precio de 5 dólares la unidad. Los Beanie Babies originales eran un total de 9 animales de peluche: la rana Legs, el cerdito Squealer, el perro Spot, el delfín Flash… en fin, os hacéis a la idea.

Beanie Babies - Los 9 peluches originales
Los 9 Beanie Babies originales (imagen de Tycollector.com)

El caso es que al principio, y debido a que no se vendían en grandes superficies, las ventas de los peluches no es que fueran boyantes. De hecho, llegó un punto en el que algunas de las tiendas se negaron a comprarlos en la forma en que eran ofrecidos por el fabricante (en pack), o directamente se negaban a comprarlos por completo.

En un movimiento muy al estilo de «no me despides tú, me voy yo», el fabricante (Ty Inc.) decidió reducir la producción y distribución de unidades, en primer limitando el número de unidades que cada tienda podía comprar a 36 de cada tipo. Y en segundo lugar, retirando algunos de ellos después de un tiempo, para ser sustituidos por nuevos animales.

Beanie Babies - Ty Warner
Ty Warner, creador de los Beanie Babies

Todavía no tengo claro si Ty Warner era un genio del marketing o solo estaba tratando de salvar los muebles, pero lo que consiguió esta escasez premeditada fue aumentar la popularidad de los Beanie Babies. Ahora que no eran fáciles de conseguir, todo el mundo quería tenerlos. A finales de 1995 ya eran el juguete de moda en Estados Unidos, y debido a que las unidades de cada peluche eran limitadas (porque después de un tiempo se retiraban para ser sustituidos por nuevos modelos) se creó un mercado secundario de reventa y aumentó su valor como coleccionable. Si os parece extraño, pensad que al fin y al cabo, a los humanos también nos encanta coleccionar cualquier cosa, desde enciclopedias de dinosaurios hasta expendedores de caramelos pez.

El razonamiento de los coleccionistas era que cada modelo concreto que era retirado del mercado, aumentaba su valor de reventa con el tiempo. Y durante unos años, así fue, aupando de paso a su creador, Ty Warner, hasta la lista Forbes. Lista en la que, por cierto, permanece a día de hoy (en un discreto puesto 701 con «solo» unos 4.000 millones de dólares de patrimonio).

En cierto momento de la década de los 90, los Beanie Babies llegaron a suponer el 10% de todas las transacciones que se hacían en eBay. Es cierto que el eBay de los 90 era mucho menor que el conocemos hoy en día, pero aun así no deja de ser una cifra impresionante.

Los peluches se compraban como inversión o se vendían de segunda mano por múltiples veces su valor de mercado y, durante un tiempo, la fiebre no tenía pinta de parar.

Cuando haces pop, ya no hay stop

La empresa fabricante era muy consciente de que la moda, como tantas otras, sería pasajera. De hecho, aprovecharon la popularidad del producto para obligar a las tiendas que distribuían los Beanie Babies a comprarlos en pack con otros juguetes de la empresa. De ese modo, podían ir introduciendo nuevos productos en el mercado, en previsión del estallido de la burbuja. Ty Warner sabía que el mercado se mueve por modas, y ya había visto a otras empresas jugueteras irse a la quiebra por depender de un único producto.

Beanie Babies - Princess
Princess (imagen de Tycollector.com)

Para mi, el momento en el que la mentalidad colectiva cambió de «que graciosa es esta nueva moda» hacia «esto se nos está yendo de las manos» fue en octubre de 1997, cuando lanzaron un oso de peluche de color morado, llamado simplemente «Princess», en honor a la Princesa Diana de Gales, que había fallecido el 31 de agosto de ese mismo año.

En 1998, las ventas anuales de Ty Inc ascendían a 1.000 millones de dólares. Sin embargo, la fiebre especulativa empezaba a decrecer, ya que la escasez inicial había desaparecido, ya que la empresa estaba inundando de unidades el mercado internacional y los distribuidores empezaban a tener problemas para colocar el producto. No obstante, todavía quedaban un par de años para el final del fenómeno.

El estallido llegó, muy convenientemente, casi al mismo tiempo que estallaba la burbuja de las puntocom en el año 2000. Y fue la propia empresa fabricante la que hizo estallar la burbuja, al anunciar que dejarían de fabricar los Beanie babies a finales del año 2000. Eventualmente dieron marcha atrás a esta decisión y, de hecho, siguen fabricándose a día de hoy. En cualquier caso, este anuncio fue el detonante que hizo bajar los precios de reventa y «reventó» la burbuja de los peluches.

Esto no quiere decir que todavía no haya algunas unidades que sean valiosas, sobre todo de aquellos modelos que tuvieron poca tirada. Pero en cualquier caso, como suele ocurrir con estos objetos de coleccionista, el problema no es tanto su supuesto precio de reventa, si no el encontrar a alguien dispuesto a pagarlo. En estas raras ocasiones, alguno de estos peluches puede llegar a venderse por cientos o incluso miles de dólares. Pero como ya he dicho, se trata de excepciones. En la mayoría de los casos, el valor de reventa de un Beanie Baby es inferior a su precio original (5 dólares).

Si tenéis uno de estos por casa (cosa poco probable, ya que es un fenómeno que se dió sobre todo en Estados Unidos) existe una guía de precios de referencia que podéis consultar para saber si os ha tocado la lotería. Eso sí, previo pago de 9,95$ por el e-Book.

Repercusión en la cultura popular

Ty Inc. fue una de las primeras empresas que utilizó internet para promocionar su producto entre los consumidores. La página web de los Beanie Babies se lanzó en 1995, y la etiqueta de los peluches invitaba a visitarla. Este hecho ayudó enormemente a popularizarlos. Fue en la propia página web donde se hizo el anuncio que disparó la popularidad de los juguetes: el hecho de que cada modelo sería retirado para siempre después de un cierto tiempo.

La web oficial de los Beanie Babies era una de las páginas más visitadas de Estados Unidos. Es cierto que estamos hablando de 1995, cuando el número de páginas web era mucho menor y solo un 14% de los norteamericanos tenían acceso a la red. Pero aun así, el impacto de este nuevo medio de comunicación fue decisivo en su éxito.

Beanie Babies - Mary Beth's Beanie World
Número 1 de la revista «Mary Beth’s Beanie World» (imagen de Tycollector.com)

No obstante, este no era el único medio para informarse. Durante el pico de la «fiebre de los Beanie Babies», existían varias publicaciones centradas en los mismos, desde catálogos con los precios de reventa de cada modelo hasta una revista, «Mary Beth’s Beanie World», que se publicó de octubre de 1997 a agosto de 2001.

El primer ejemplar de dicha revista tuvo una tirada de 177.000 unidades y se planeó como publicación única e independiente, pero debido al éxito, terminó convirtiendose en una revista mensual. Al mes siguiente, la revista vendió 444.045 ejemplares, todo un logro teniendo en cuenta la temática.

Existen varios documentales sobre el fenómenos que supusieron los Beanie Babies, pero quizá el más curioso de ellos sea el episodio «Beanie Babies Go Bust» de la serie «Dark Side of the 90s», que podéis ver en Apple.tv. En dicha serie se hace un repaso a la parte menos glamourosa que rodeaba a muchos de los fenómenos de la década de los 90 (como por ejemplo, la serie «Los vigilantes de la playa») y en el caso de los Beanie Babies, el episodio en cuestión habla de «falsificaciones, crimen, asesinato, evasión de impuestos y penas de cárcel». Echadle un vistazo si queréis saber más sobre el tema.

En conclusión, y cerrando este artículo después de dedicar más de 1.500 palabras a hablar de muñecos de peluche, a los seres humanos parece dársenos especialmente bien el crear mercados especulativos sobre objetos cuyo valor «real» es casi nulo. Siempre que algo se convierte en un coleccionable, aumentan las posibilidades de que sea también objeto de especulación. Así que dejadme que me despida con una frase que me gusta recordar cuando veo que mis estanterías empiezan a llenarse demasiado: del coleccionismo al basurismo… solo hay un paso.

Fuentes:

TyCollector.com
Beanie Babies (Wikipedia en inglés)
«The Insane History of Beanie Babies» en Otis
«Lessons from the great Beanie Babies crash» en Fortune.com

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Categorías: Juguetes-juegos

8 comentarios

  • Lecquio
    13/10/2022 | 16:48

    Es que semos gelipollas

    Responder a Lecquio
    • q256
      13/10/2022 | 19:21

      Cayendo en los mismos timos desde que el mundo es mundo

  • Alex
    13/10/2022 | 21:15

    Grandioso artículo. Los recuerdo bien y aun como niño no podia entenderles la gracia ( mientras coleccionaba llaveros). Lo de la revista ya supera los limites de lo absurdo pero me parece tremendamente bello. Un gusto leer Ion Litio con mas regularidad. Saludos

    Responder a Alex
    • q256
      13/10/2022 | 21:25

      Un saludo para ti Alex, muchas gracias por pasarte y dejar tu comentario!

  • El agente007
    14/10/2022 | 9:28

    Excelente articulo.

    Responder a El agente007
    • q256
      17/10/2022 | 18:42

      Muchas gracias!

  • Jorge
    14/10/2022 | 13:37

    Que alegría ver artículos nuevos!!!!!!
    me encanta!
    con respecto al tema… me causo mucha gracia, a la gente le encanta meterse en esas cosas 🙂 ,
    es ver el tema de los cromos del mundial XD
    saludos!!!!!

    Responder a Jorge
    • q256
      17/10/2022 | 18:42

      La verdad es que soy tan poco futbolero que no sabría por dónde empezar a tratar ese tema…

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