El año que bailamos el ‘Chiki-Chiki’
por q256
Como ya sabéis, este fin de semana ha tenido lugar el festival de Eurovisión 2008. Ese rancio festival de la canción europea que continúa decayendo año tras año.
Y es que desde que Massiel lo ganara allá por 1968 por el “La la la” (una canción estúpida donde las haya) el repetir aquel triunfo parece haberse convertido en una obsesión, una muestra de nuestro prestigio internacional. Una forma de resarcirse de los fracasos nuestra selección de fútbol, acostumbrada a caer en cuartos de final.
Pero este año, los directivos de televisión española cometieron un error. Nos permitieron elegir a nuestro representante por votación popular y a través de internet. Y nosotros, hartos ya de triunfitos sobrevalorados o cantantes de medio pelo, decidimos que ibamos a darle a Eurovisión lo que se merecía: a alguien que no se tomara en serio el concurso, y fuera capaz de reirse hasta de si mismo.
Han pasado 19 años desde la última vez que vimos a
A estas alturas, quienes tenéis la paciencia necesaria para leer libros que no tienen dibujos cada media página y visitáis 






