Bayonetta
por Cloro
Debo reconocer que cuando vi los primeros pantallazos de “Bayonetta”, varios meses antes de su puesta a la venta, me mostré bastante escéptico. Un hack n’ slash más, pensé.
Los posteriores vídeos con el gameplay tampoco modificaron esa primera impresión: grandes gráficos, mucho combo… esto parece lo de siempre, y para ver tías buenas ya tengo el “Dead or Alive”. El 40/40 que le plantó la revista Famitsu me hizo enarcar una ceja, pero desde que le dieron esa misma nota a “Nintendogs” les tengo en cuarentena.
Sin embargo, poco después Edge le otorgó también la máxima puntuación, y desde entonces casi todo han sido críticas positivas para la bruja de Platinum Games. Fue esa mayoritaria suma de alabanzas la que me movió a hacerme con el título del que hoy voy a hablaros.

A principios de los 80, por mucho que a algunos pueda sorprenderles, ya existían los videojuegos (en realidad desde bastante antes, pero esa es otra historia). Sin embargo, el volumen de negocio que los mismos movían era ínfimo en comparación con las cifras de los últimos años, con lo que apenas existía prensa especializada (con honrosas excepciones como ZX,
La economía sigue parada, y el panorama laboral se parece mucho a un local de moda: hay más gente fuera que dentro. Así las cosas, mi pregunta es: ¿creéis que es un buen momento para gastarse casi cien euros en la edición especial de un videojuego? Desde luego que no, y, sin embargo, ahí tengo la caja del “Dante’s Inferno Divine Edition”, ocupando un lugar en la estantería junto a la serie completa de “Seinfeld”.
Cuando Nintendo presentó por primera vez su consola 