Dragon Fall
por El Tipo de la Brocha
Parodias. Según la RAE, imitaciones burlescas. Las hay de todo tipo y permiten saltarse a la torera la barrera de los derechos de autor. Dicen que si te parodian, existes. A veces incluso significa que estás en lo más alto.
En ion litio ya hemos visto unas cuantas parodias (los videoclips de “El Informal”, “Padre de familia” con estética Disney, Grocery Store Wars), y hoy añadiremos una más a la lista hablando de “Dragon Fall”, una serie de cómics publicada en España a mediados de los noventa y cuya singularidad radicaba en mofarse de la obra más importante de Akira Toriyama, “Dragon Ball”, que por aquel entonces estaba en su pico de popularidad.
Cada vez que sale un videojuego de “Dragon Ball”, si tengo la videoconsola de turno, es casi inevitable que me lo compre el día mismo de su lanzamiento (salvo que salga a fin de mes y todavía no me hayan ingresado la nómina, lo cual, por fortuna, no suele ocurrir). En parte lo hago porque soy un gran aficionado a la obra de Akira Toriyama, y en parte porque de pequeño nunca me regalaron ninguno de los “Butoden” de la Super Nintendo, cosa que me frustró más de lo que me gusta reconocer.
Soy un desastre con patas. He hablado de
Seamos claros. Nadie en su sano juicio se esperaba que esta película fuera buena. A lo sumo, los más optimistas pensaron que podría llegar a ser entretenida. Y eso era concederle el beneficio de la duda a una cinta que todos sabíamos que poco o nada tendría ver con el manga de Akira Toriyama.
Muchas veces 