Hoy no quiero centrarme en un actor, sino, para variar, en un director de cine. Ni más ni menos que en Larry Wachowski, el mayor de la pareja de hermanos que firman la trilogía Matrix.
Hace casi un mes, en la Quedada bloguera madrileña, Ciro me contó un cotilleo. Me contó el secreto de por qué la segunda y la tercera parte de Matrix eran tan malas y porque “V de Vendetta” no había sido dirigida por los Wachowski sino que encargaron dicha labor a James McTeigue, que había sido su ayudante de dirección en la trilogía.
¿Qué secreto? os preguntaréis los que aún no lo conozcáis. Bueno, ahí va: al parecer Larry Wachowski, durante el rodaje de Matrix Reloaded y Matrix Revolutions tenía otras cosas en la cabeza. Cosas que le impidieron centrarse todo lo que debería en la parte creativa, de la que al fin y al cabo era responsable al 50% junto a su hermano. Dicha dejadez, como he comentado, influyó muy negativamente en las películas. ¿Y qué era lo que tenía en la cabeza? Pues una decisión que tomar. La solución a un problema de identidad sexual que llevaba arrastrando desde hacía tiempo. Larry quería llamarse Lana, y operarse para convertirse en mujer.
Las malas lenguas dicen que debido a ésto, la Warner no les permitió dirigir “V de Vendetta”, porque no querían que Larry, o Lana, como se hacía llamar, se paseara vestido de mujer por el plató. Esto último no es del todo cierto, ya que si no la dirigieron es porque los Wachowski solamente dirigen sus propios proyectos, y “V de Vendetta” está basada en un comic.
Las pistas, según los expertos, ya estaban ahí. El proceso de transformación de Larry se inició cuando comenzó a salir con Ilsa Strix, una experta “dominatrix” (un ama, en el mundo del sadomasoquismo), relación por la que Larry disolvió su matrimonio de diez años con una compañera de instituto. Los críticos más observadores se atreven a decir que las pistas ya estaban en las películas de la trilogía Matrix, salpicados de elementos de la cultura sadomasoquista, como la pasión de los personajes por vestir de cuero negro.
Bueno, y ahora vamos con lo que estáis esperando: la foto del cambio. Creo que ésta es una de las mejores ocasiones en las que podemos exclamar… ¡quien te ha visto y quien te ve!

Vale, sí, puede que el cambio de Larry contribuyera a la pobreza de los dos últimos guiones de la trilogía… o puede que simplemente fueran así de malas porque no se les ocurrió nada mejor. No nos han proporcionado una trilogía redonda, pero sí un cotilleo muy jugoso para comentar en la universidad/oficina…
Fuentes:
“La señora Wachowski” en El Correo Digital
También en ion litio…
¡Quien te ha visto y quien te ve! (XV)