Con este curioso término de origen italiano se conoce a las “películas” realizadas con el motor de un videojuego, empleadas para narrar el argumento de un juego, mediante secuencias no interactivas (en las que no tenemos control sobre el personaje que manejamos).
Aunque sus orígenes no están claros, se considera que la primera Machinima es la secuencia inicial de Pac-Man, en la que vemos como los fantasmas persiguen al protagonista y, acto seguido, como éste los persigue a ellos tras engullir la píldora que le permite comérselos.
Pero lo que me interesa en este artículo no son las secuencias realizadas por los propios programadores como parte de la narración, sino aquellas en las que los usuarios usan el motor de un juego para crear sus propias historias. Ejemplos famosos los hay a patadas, y al final de este artículo os mostraré unos cuantos.
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