El Tamagotchi
por q256
Otro juguete clásico que sumar a mi pequeña lista de recuerdos. En España, la estrategia de promoción de este juguete era decir a los padres que “enseñaba a su hijo a ser responsable en el cuidado de una futura mascota”. Claro… como que pulsar cuatro botones al día en un aparatito del tamaño de un reloj era una gran lección de responsabilidad. Vamos, dos meses con el Tamagotchi y el niño estaba listo para afrontar la responsabilidad de tener un perrito, darle de comer y recoger sus cositas cuando lo sacaba a pasear.
Anécdotas al margen. la verdad es que el Tamagotchi fue un auténtico boom de ventas. Parecía un producto más, un simple videojuego de bolsillo que tenía por objetivo cuidar a una pixelada mascota virtual. Pero se convirtió en el fenómeno del momento, en la moda. Y las modas no entienden de razones objetivas. Sí, vale, tenía su gracia pero… no era para tanto. Y a pesar de todo, vendió la friolera de 40 millones de unidades en todo el mundo.
El Tamagotchi consistía en una pequeña carcasa de plástico con forma de huevo. Su nombre es un juego de palabras con la palabra japonesa “Tamago” (huevo) y la sílaba “chi” que denota afecto.
Fue creado en 1996 por Aki Maita, una japonesa de 31 años amante de las mascotas que en 1990 entró a trabajar para la empresa juguetera japonesa Bandai. Actualmente, en gran parte gracias al éxito de su invento, ejerce el cargo de directora de marketing de la empresa.
Por supuesto, el éxito del Tamagotchi propició que enseguida surgieran multitud de copias baratas con diversos animales como protagonistas: perros, gatos, dinosaurios… pero ni por asomo se acercaron al éxito del original de Bandai.


Recapitulemos: de todos los lectores habituales de este blog es sabido que 