Artículos de la categoría "Relatos"

abr
14
2010

El encarguito

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El encarguito - EncuentroEn las oscuras calles de una gran urbe, tiene lugar un secreto encuentro entre el representante de una prestigiosa distribuidora de videojuegos, y el dueño de una modesta desarrolladora de software. El distribuidor, al que llamaremos Sabi (diminutivo de “sabandija”), mira con altanería a su interlocutor, preguntándose cómo alguien de su categoría ha de verse obligado a respirar el mismo aire que un perdedor de tal calibre. Tras un gélido apretón de manos y unas rígidas fórmulas de cortesía, comienza el intercambio.

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ene
5
2010

Un encuentro con Sus Majestades

por

Como siempre, Gabriel cenó un sandwich de jamon york y queso, sin tostar y sin corteza en el pan. Acto seguido se dirigió al salón, donde se acurrucó en su viejo y mullido sofá, se cubrió con su manta de cuadros y procedió a realizar un barrido por los distintos canales de su posesión más preciada: una pantalla plana de 50 pulgadas que valía cada céntimo que había pagado por ella. Era la noche de Reyes, con lo que se hacía muy complicado esquivar los contenidos navideños. Por fin, tras dos minutos de ejercicio dactilar, Gabriel vio ante sí la reconfortante figura de uno de sus actores favoritos.

A lo largo de sus tres décadas de vida podía haber visto perfectamente catorce veces “La jungla de Cristal”, pero daba igual. Siempre que la echaban se la tragaba hasta el final o se dormía en el intento, y esa noche no iba a ser una excepción.

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oct
29
2009

Las caras del horror

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Asco - Silent Hill

Era la más oscura tarde que mis ojos habían tenido la desdicha de contemplar. El cielo se encontraba completamente cubierto, y ni un solo rayo de sol lograba abrirse paso a través del sólido muro de nubarrones que tapiaba la, hasta hacía pocas horas, celeste bóveda. Parecía increíble que un viernes de octubre a media tarde las calles se encontraran prácticamente vacías, pero era así.

Los pocos incautos que permanecíamos a la intemperie nos lanzábamos miradas nerviosas unos a otros, conscientes de que había algo extraño en esa agorera pared de negrura. Pese a ello, todos parecíamos tener un importante motivo para permanecer expuestos. Así, a mi derecha pude ver a una madre con un bebé en brazos dirigiéndose hacia un ambulatorio. Un poco más adelante un hombre acompañado por dos escuálidos chiquillos salía de una tienda de alimentación portando varias bolsas. Pequeñeces, pensé, yo sí que tenía una razón de peso para no estar ya al abrigo de mi hogar.

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