La curiosa historia de los GIFs animados
por q256
El formato GIF (Graphics Interchange Format) fue creado por CompuServe en 1987, con el objetivo inicial de dotar de un formato de imagen a color para sus áreas de descarga de ficheros, sustituyendo al obsoleto formato RLE que solo permitía imágenes en blanco y negro. No obstante, fue durante los albores de internet cuando se convirtió practicamente en un estándar “de facto” junto a su hermano mayor el JPEG.
Uno se preguntaría porque este formato, que limitaba el número de colores máximos de una imagen a 256, fue tan popular. Por un parte, se debía a que permitía reducir el peso de los archivos respecto a su homónimo en JPEG si se utilizaban pocos colores (caso de logotipos, mapas, e imágenes de colores planos). Y por otra, su reproducción de color era más “limpia” que la del JPEG, que tiene por ejemplo bastante artefactos de compresión al manejar el color rojo. Por eso, si uno quería una imagen con pocos colores pero buena nitidez, el GIF era la opción ideal.
Pero no obstante, hay una segunda razón para la popularización del formato GIF: la posibilidad, en sus últimas versiones, de crear animaciones simples. Y esto, en una época era en la que las conexiones eran de 56 kbps (para los más afortunados), abría todo un mundo de posibilidades.
Ya se encuentra abierta la fase de votaciones del concurso de egos más famoso de la blogosfera hispana. Dada la precipitación del artículo anterior (publicado antes de que se iniciaran las votaciones), muestro de nuevo aquí el recordatorio. Y aunque ganar no vamos a ganar, para qué engañarnos, lo cierto es que tener el contador de votos a cero tampoco da buena imagen que digamos.