Pesadilla en Elm Street: Dreams Warriors
por El Tipo de la Brocha
Citando a Murray, la todopoderosa calavera demoníaca: ¡Bwahahahahaha! Bienvenidos un terrorífico día más a ion litio, un blog que navega sobre las aguas del pasado y cuya tripulación está condenada a vivir eternamente entre recuerdos, viendo películas en VHS, jugando a videoconsolas de 8 bits y desayunando cereales de muchos colores.
Los que llevéis por aquí desde ayer, ya sabéis que esta semana estamos de Halloween. En cuanto a los recién llegados, si sois medianamente perspicaces, os habréis dado cuenta de ello a medida que leíais la línea anterior. Y quizá ambos os estéis preguntado por qué hemos escogido una fiesta guiri para este especial. Y la respuesta es que nuestro Día de Todos los Santos es francamente aburrido y poco comercial. Las pibis no se disfrazan de diablesas porque lo diga el Papa.
Hoy repasaremos la tercera película de la serie Elm Street: “Pesadilla en Elm Street 3: Dreams Warriors”, escrita por el genio del terror Wes Craven y protagonizada por Robert Englund, siempre impresionante en su papel del asesino en serie Freddy Krueger.
Como ya habréis observado, esta película lleva el subtítulo “Dreams Warriors” o, lo que es lo mismo, los Guerreros de los Sueños, lo que nos da una pista importante acerca del argumento. La “s” de la palabra “dreams”, por cierto, no aparece por ningún lado en el título de la versión original. Supongo que este pequeño detalle formaba parte de un plan diabólico de la distribuidora en España para… ¡abrir las Puertas del Infierno!
O quizá fue un mero desliz. Os veo luego.
Seis años después de los incidentes de Elm Street…
Es de noche, como en toda película de terror que se precie. Una jovencísima Patricia Arquette, Kristen en adelante, está construyendo una réplica bastante fiel del número 1428 de la calle Elm. La chiquilla tiene pesadillas, y para evitar quedarse dormida pone música a todo trapo y toma café instantáneo mezclado con refresco de cola. Este método, por desgracia, no vale un clavo, y, al rato, Kristen se queda dormida. (Si quería mantenerse despierta, lo que debería haber hecho es probar el café de la máquina de mi oficina. No te deja pegar ojo hasta el miércoles. Es difícil saber exactamente qué miércoles, pero nunca es el próximo.)
En su sueño, Kristen se levanta delante de la infame casa de la calle Elm, que está un poco más desvencijada de como la recordaba de “Pesadilla en Elm Street 2″. Frente al caserón, unos niños juegan inocentemente mientras entonan una canción infantil: “Uno, dos, Freddy viene por ti. Tres, cuatro, cierra la puerta. Cinco, seis, coge un crucifijo…”. No sé a vosotros, pero a mí estos críos siempre me han dado más repelús que Freddy Krueger, que, a fin de cuentas, parece un jardinero locuelo con una dermatitis del carajo.

Kristen sigue a una niña repelente de esas hasta el interior de la casa, y allí Freddy Krueger surge de las sombras para perseguirlas. En mi opinión, hubiera sido más efectivo no mostrar a Freddy hasta el último tercio de la película, en lugar de pasados cinco minutos; pero, siendo la tercera entrega de la serie, podéis apostar a que la gente que fue al cine, lo hizo para ver al asesino sobrenatural del sombrero y el jersey a rayas, no a un montón de actores sin caché. Salvo los gays, que querían ver otra oda a la homosexualidad al estilo de “Pesadilla en Elm Street 2″.
Tras mucho correr por pasillos largos y enlodados (es lo que tienen las moquetas, que al final se estropean), Kristen y la niña llegan a un cuarto donde varios cadáveres cuelgan del techo como salchichones. La niña se transforma en un esqueleto (¡bu!), y Kristen chilla y despierta de su pesadilla. Bah, tampoco es para tanto, ¿no? Yo desde luego he tenido sueños mucho peores, como aquel en el que el gigante de “Mickey y las judías mágicas” me encerraba en un ascensor.
Total, que Kristen va al baño para lavarse la cara, prometiéndose a sí misma no volver a dormirse en una habitación donde apesta a pegamento, cuando, sin que nadie se lo espere, el mando del grifo se cierra como un cepo sobre su mano. La imagen de Freddy aparece en el espejo y se ríe de la chica. ¡Aún no estás despierta, boba! El otro mando del grifo se convierte en una garra y… Kristen despierta al fin. En su mano sostiene una cuchilla de afeitar con la que se ha cortado las venas. Esto jamás le hubiera pasado con Gillete Mach3 Turbo. Con menos irritación incluso afeitándote a contrapelo.

En la escena siguiente, Kristen ha sido ingresada en un hospital psiquiátrico, donde Nancy, la protagonista de la primera película (Heather Langenkamp), trabaja como psiquiatra especialista en terapia del sueño. Para mostrar la evolución del personaje, Nancy luce ahora un mechón blanco, lo que bien puede significar que se ha llevado varios sustos de muerte, o que es la vocalista de un grupo de rock gótico.

En su primera noche en el hospital, Kristen se queda tranquilamente dormida en la cama y vuelve a soñar con la casa de la calle Elm. Probablemente pensaréis que para ser una persona preocupada por morir en sus sueños, no es que haga muchos esfuerzos por permanecer despierta; pero es que los protagonistas de las pelis de Elm Street son gilipollas. Si no, fijaos en Nancy, que en la primera parte se metió en la bañera con un reposacabezas a sabiendas de que Freddy podía matarla si se dormía.
En la pesadilla de Kristen, Freddy aparece convertido en una enorme serpiente, y trata de engullir a la chica de un bocado. (Una curiosidad: Al principio, el “Freddy serpiente” era de color carne, así que los chicos de efectos especiales le aplicaron una capa de pintura verde para que no pareciera un pene.) Lo que ni Freddy ni el espectador se imaginan es que Kristen tiene el don de traer a la gente a sus sueños, así que la chica llama a Nancy para que le eche una mano. Muy socorrido, sí; pero menuda putada para la pobre Nancy. Vosotros imaginaos que estáis soñando con las conejitas de Playboy o con el país del chocolate y que, de repente, os topáis con un enorme falo que no es el vuestro y que, además, intenta devoraros. Eso no lo arreglan ni tres vidas yendo al psicólogo.

Sea como fuere, el caso es que las chicas se salvan, lo que, por otro lado, es una lástima, porque, si estuvierais siguiendo la película conmigo, a estas alturas veríais que llevamos aproximadamente media hora de metraje y que aún no ha muerto nadie. Pero podéis estar tranquilos, porque la primera muerte está al caer y es una de las favoritas de los seguidores de la saga.
El elegido para este honor es un pobre chico cuyo nombre no recuerdo ni me he molestado en mirar mientras escribía esto, aunque sonaba a nombre de caballo, como Rocinante o Tornado. El caso es que Freddy desgarra las arterias de brazos y piernas al chico para manejarlo como si fuera una marioneta y luego lo defenestra delante de algunos de sus compañeros. La muerte es grotesca, dolorosa e imaginativa, realmente difícil de superar.

Aún no han terminado de limpiar los sesos del chico del pavimento, cuando Freddy decide cobrarse una segunda víctima; en esta ocasión, una interna que quiere ser una estrella de la tele y a la que Freddy empotra contra la pantalla del televisor, demostrando un macabro sentido del humor que se volvería más estúpido con cada nueva secuela.

A la vista de cómo van las cosas, Nancy decide tomar cartas en el asunto, y explica a los chicos (los cinco que quedan, que ya se podía haber espabilado antes la tía petarda) quién es Freddy Krueger y por qué les ataca en sus sueños. Resulta que los internos son los últimos niños de Elm Street, esto es, los hijos de los padres que quemaron vivo a Krueger porque descuidaba el césped y no iba a misa los domingos. Nancy también les explica que cada uno de ellos tiene un poder que se manifiesta en los sueños felices. Me pregunto si esto lo ha leído en un libro o si se lo ha inventado sobre la marcha.
El doctor Neil, a quien no he mencionado hasta ahora pero que es otro de los protagonistas de la peli, hipnotiza a Nancy y al resto del grupo, para que luego Kristen los atraiga a todos a su sueño y puedan luchar juntos contra Freddy. El problema es que, aunque todos se quedan rápidamente dormidos, como siguen en la misma sala y no ven koalas con bombín ni a Freud en calzoncillos, ninguno se da cuenta de que está soñando.
Uno de los chicos (lo llamaré “Mudito”, porque nunca habla) abandona la habitación para seguir a una enfermera que está de toma pan y moja, justamente esa que cuando te ingresan a ti ha sido reemplazada por una señora gorda con las piernas peludas. La enfermera maciza se encierra con Mudito en un dormitorio y le dice que está coladita por él. Luego se despelota para que tengamos nuestra ración de domingas y… ¡Oh, no! ¡La enferma es Freddy! El maníaco tortura un poco al chaval y luego lo deja coma para utilizarlo como cebo.

Mientras tanto, los demás chicos por fin se han dado cuenta de que estaban soñando y hacen una demostración de sus “poderes”. Haré un paréntesis para presentaros a los mentecatos que todavía no conocéis. Hay un parapléjico entusiasta del juego de tablero “Dragones y Mazmorras”; un negro con muy mala leche que bien podría ser el hijo bastardo de Mr. T; y una ex drogadicta a la que llaman Taryn, probablemente porque es su nombre de pila. En sueños, el paralítico puede caminar y es un gran mago; el negro tiene la fuerza de un elefante pigmeo con osteoporosis; Taryn es… sexy y mala; y nuestra Kristen tiene la agilidad de una acróbata olímpica. Ojalá se lo pusieran un poco más difícil a Freddy.
De vuelta al mundo real, el doctor Neil mantiene una charla sobre el pasado de Freddy con una monja misteriosa. ¿Recordáis aquel insulto que Tuco espetaba a Clint Eastwood en “El bueno, el feo, y el malo”, ese de “hijo de mil padres”? Pues sustituid “mil” por “cien” y “padres” por dementes”, y ya sabréis un poco más del origen de Freddy Krueger.

La monja explica al doctor que el único modo de salvar a los chicos es bendecir los restos de Freddy. Así pues, mientras Nancy y los chavales se introducen en el mundo de las pesadillas para rescatar a Mudito, el doctor se reúne con el padre de Nancy para buscar los restos de Krueger, porque cualquier excusa es buena para salir de copas y exhumar un cadáver. ¿Y qué pinta aquí el padre de Nancy? Ni lo sé ni me importa. ¡Es John Saxon, de “Falcon Crest”! Y no me digáis que no os acordáis de esta serie, porque entonces me sentiré muy viejo.
En el sueño, Taryn se convierte en una de esas zorras punk a las que pateábamos el trasero en los beat ‘em up de los salones recreativos, y se enfrenta cara a cara a Freddy. Tristemente, ser sexy y mala no es suficiente para derrotar al elegido de los Demonios del Sueño, y Freddy mata a la chica enchufándole una sobredosis de heroína a través de sus dedos-jeringuillas. Al menos le queda el consuelo de haber muerto como lo hacen los dioses del rock.

Poco después, el parapléjico es atacado por una silla de ruedas diabólica con más sierras y filos que el departamento de ferretería de El Corte Inglés. El chico se salva por los pelos utilizando sus poderes mágicos y se abalanza sobre Freddy con la confianza de una buena tirada de dados. Desgraciadamente, el viejo cara de pizza no cree en los cuentos de hadas, y el chico muere acuchillado.

Los tres supervivientes (a saber: Nancy, Kristen y Mr. T Junior) encuentran a Mudito suspendido sobre un foso de lava. Freddy estaba al acecho y les da la bienvenida. Las cosas no pintan nada bien para nuestros héroes, pero, afortunadamente, justo cuando Freddy está a punto de abrir a Mr. T Junior en canal, el asesino pone cara de haber olido un pedo y se desvanece. ¿Por qué? Enseguida lo veremos.
Después de proveerse de agua bendita en una iglesia de guardia, el doctor Neil y el padre de Nancy localizan los huesos de Freddy en un cementerio de coches. Sumo 3 puntos por utilizar la palabra cementerio. Por desgracia, antes de que puedan bendecir nada, el esqueleto de Freddy cobra vida gracias la magia de la animación stop-motion y mata al padre de Nancy, ensartándolo en un trozo de metal convenientemente afilado. Luego golpea al doctor con una pala , dejándolo inconsciente.

De vuelta en el mundo de los sueños, y tras un número de espejos muy flojito, Mudito rompe su voto de silencio y suelta un grito que hace desaparecer a Freddy; momento en que todos se abrazan y celebran haber derrotado al monstruo. Y digo yo, ¿cómo se puede ser tan estúpido como para creer que la película acaba ahí? ¿No ven que Mudito sólo es un secundario? Si él acaba con Freddy, me amputo una pierna ahora mismo y me golpeo con ella hasta la muerte.
Uniéndose a la algarabía, el fantasma de John Saxon aparece en un haz de luz para despedirse de Nancy. Padre e hija se abrazan y… ¡No, idiota, es Freddy! El maníaco empala a Nancy con sus cuchillas, arroja el cuerpo inerte al suelo, y luego se abalanza sobre Kristen. Pero Nancy aún está viva y, con su último aliento, apuñala a Freddy con su propia garra. Al mismo tiempo, el doctor Neil recobra el conocimiento y arroja el agua bendita sobre los restos de Freddy. El demonio se convierte en una bola de discoteca que gira y gira sin parar hasta que, finalmente, desaparece. Y ahora sí que está muerto de verdad. En serio. Al menos hasta “Pesadilla en Elm Street 4″.

Ah, y la monja era en realidad el espíritu de la madre de Freddy.
Valoración
Una película entretenida, con efectos especiales de la vieja escuela y quizá un poco ingenua, pero todavía alejada de la necedad de las sucesivas secuelas. A mi juicio, lo mejor de la saga junto a la primera y la última parte, y una estupenda elección para pasar una divertida noche de Halloween, sobre todo acompañada de panchitos y birras.
Puntuación: 4 guantes con cuchillas sobre 5.

Fuentes
“A Nightmare on Elm Street 3: Dream Warriors” en IMDb
También en ion litio…
Entre fantasmas
Los sueños más comunes
¡Quien te ha visto y quien te ve! (XIII)

Buenisima!!!!
BRAVO!!! BRAVO!!!!!
Excelente nota y mejor peli!!!
El caso es que Hallowen es una fiesta de origen celta, si es cierto que muchos la conocemos por los americanos ya que los emigrantes Irlandeses se la llevaron en la mochila cuando fueron para alla, pero tambien lo es que aqui en España tambien se celebra. Aqui en Galicia la conocemos como Samain y segun las zonas se sigue con el tallado de las calabazas y otras tradiciones.
Ese sonido de las cuchillas chirriando… Que buenos recuerdos me trae.
Lo de dream warriors no es ningún error inexplicable, es sólo que así se forman ese tipo de palabras. Es como cazafantasmas, que es ghost busters y no ghosts busters, o cazadores de ciervos, que sería deer hunters. En fin, que los ingleses dicen “cazafantasma” y “cazadores de ciervo” porque así es como le parece bien. Qué vamos a hacer si son así esta gente.
“esto es, los hijos de los padres que quemaron vivo a Krueger porque descuidaba el césped y no iba a misa los domingos.”
Si la gente en realidad quemara viva a otra gente solo por eso a mi ya me hubieran cremado hace mucho xD
jaja gran articulo, ya quiero ver los otros
Tranquilo yo si recuerdo Falcon Crest XD.
Y respecto a la película yo creía que estaba viendo los power rangers conocen a freddy cunado la vi.
Saludos
A mi estas películas me siguen dando miedo.
No he visto ni una sola de las películas de “Pesadilla” (ni la serie que echaban en el Telecinco de las mamachicho y el telecupón) y de pequeño soñaba con Freddy.
El genero “slash” o como se escriba no es para mí.
“El demonio se convierte en una bola de discoteca que gira y gira sin parar hasta que, finalmente, desaparece.”
jejeje, maldito Freddy, es mas pesao que un barco de vacas.
Ya no se hacen películas como las de antes, donde salían monstruos de plastilina, platillos volantes hechos con 2 tapacubos, malos pesaos que no morían aunque les sacaran las tripas por la boca y se las metiesen por el culo…
Puede que me equivoque, pero juraría que a Nancy ya se le pone el mechón blancuzo en la primera parte. Es el estrés, que no perdona.
Puede que me haya equivocado yo, nus. Desde luego, tiene sentido que el mechón blanco lo tenga desde la primera parte, con tanto sobresaltó que sufrió la pobre.
Por cierto, ahora me viene a la cabeza que, con ese pelo, Nancy se da un aire a Pícara, de los X-Men.
Aun tengo esta película grabada en BETA de cuando la hecharon en la 2.
P.D. impagable el capitulo de Halloween de los simpsons que parodia las pelis de Freddy:
LISA: eso significa que la proxima vez que nos quedemos dormidos puede ser la última
ABUELO: ¡¡¡¡bienvenidos a mi mundo!!!!!
¿Porque este tipo nunca se muere?
De pequeño las vi y pase muchas noches de desvelo,,, creo qeu fue literalmente mi “mounstro del closet”.
Aun recuerdo… “Uno, Dos, Suenan las campanas, Tres, Cuatro cierra bien la puerta….”
Ayyyyyyyyyyyy
La mejor de todas estas peliculas fue la primera, alli debio haber parado todo, incluso esta, la tercera parte es mas de lo mismo, con algun agregado, pero al fin y al cabo la misma historia