Mazinger Z: La leyenda del gigante de hierro
por Exclamation
Ya lo conocieses por una reposición en el canal de tu comunidad autónoma o por la primera y capada versión emitida por TVE, esta serie te marcaba. Pero, ¿y si os digo que no acabó todo ahí?
De “Mazinger Z” podríamos hablar largo y tendido, enrollándonos de forma escandalosa; pero, como no quiero ser muy pesado, me limitaré a un repaso de los aspectos curiosos y menos conocidos de la saga magna de Go Nagai.
Decir que “Mazinger Z” es el primer súper robot gigante japonés sería un error. La serie pionera de este género fue “Tetsujin 28″ (conocida en España como “Ironman 28″), considerada como la iniciadora del género de robots gigantes o mecha, y cuya primera versión animada (en blanco y negro) se creó en 1963. Así pues, “Mazinger Z” innovó y reinventó un concepto que había nacido hacía relativamente poco tiempo. Nacida de la mente de un joven Go Nagai, la serie sentó las bases que encaminarían al género durante años.
Ya hemos hablado largo y tendido de
Chuck Norris, experto en el arte de dar coces y estrella del cine de acción de los ochenta. Como actor jamás alcanzó la popularidad de Schwarzenegger, Stallone o Van Damme; pero tuvo su propia
Espero que llevéis tanto tiempo esperando este artículo como el que yo llevo pensando escribirlo. En realidad, no ha pasado un solo mes desde que empecé a colaborar en ion litio en el que no me dijera: “Tío, tienes que escribir sobre ‘Dragones y Mazmorras’. Y saca la basura de una puñetera vez”. Pero lo cierto es que no quería ponerme a teclear sin antes haber vuelto a ver toda la serie de cabo a rabo, para lo cual necesitaba muuucho tiempo libre, y, la verdad, entre el curro y el rescate de la Barbarella (mi nave estelar), apenas he tenido un segundo de respiro.
De todos los monstruos creados por la Universal entre los años treinta y sesenta, el Hombre Lobo siempre ha sido mi preferido. Más allá de que se trate de un personaje trágico, un hombre corriente que, cuando hay Luna Llena, se convierte en una bestia asesina, de niño lo que más me impresionaba era su aspecto. Después de todo, Drácula solo era un tipo repeinado y con capa (como los tunos, vaya), el monstruo de Frankenstein apenas sí sabía caminar, la Momia llevaba un disfraz barato de Halloween y, desgraciadamente, al Monstruo de la Laguna Negra no lo conocí hasta mucho más tarde. Además, el Hombre Lobo 