Stunts
por q256Hoy vamos a hablar de uno de los juegos más veteranos del género de conducción. El mítico Stunts, desarrollado por Distinctive Software y publicado por Brøderbund en 1990, contaba con características muy diferentes al resto de los juegos de la época, que lo convirtieron casi instantáneamente en un clásico.
El juego contaba con 11 coches seleccionables (aunque se añadieron nuevos coches en posteriores revisiones) y con un gran número de circuitos en los que podíamos correr contra el reloj o contra otros oponentes. Y todo ello en circuitos de trazado espectacular, que incluían loopings, tirabuzones o rampas con las que saltar por encima de edificios. Sin embargo, esto, que en principio era todo un aluvión de posibilidades, contaba con un importante handicap: el control de los coches era realmente malo, y estos explotaban al más mínimo roce, obligándonos a volver a empezar la carrera desde el principio. El único coche medianamente manejable era el de Fórmula 1 (toda una contradicción) y aun así no era una maravilla.
Pero a pesar de ello, Stunts paliaba sus defectos con una característica revolucionaria para la época: un completísimo editor de circuitos que nos permitía construir las pistas más enrevesadas que se nos ocurrieran, con autopistas elevadas, saltos, túneles, puentes levadizos, loopings… una gozada para desatar nuestra imaginación como diseñadores de trazados. Trazados que además podíamos adornar con árboles, edificios… creando auténticas ciudades en las que disputar nuestras carreras.
El sistema de juego era tremendamente competitivo. Al comenzar la partida teníamos tres créditos. Cada vez que jugabamos un hoyo y lo terminabamos en el par, se gastaba un crédito. Si en lugar de en el par terminabamos por encima del par, además se nos restaba otro de los créditos restantes. Por lo tanto, en el peor de los casos sólo llegaremos a jugar dos hoyos.
Estamos en 1980. Nintendo, una empresa japonesa que había pasado de fabricar barajas de cartas a especializarse en juegos electrónicos, decide dar un paso más y lanzar una serie de videojuegos electrónicos portátiles, que se conocerían con el nombre de
El motor gráfico 
