Los vídeos de Hobby Consolas
por q256
A los más viejos del lugar seguro que nada más leer el título de este post os ha venido alguna imagen a la memoria. La imagen de esas cintas VHS, en caja de cartón, que la revista Hobby Consolas regalaba de vez en cuando a sus lectores (sobre todo en fechas señaladas, como navidad o el inicio de las vacaciones escolares, las épocas de más venta de videojuegos)
Estos vídeos se convirtieron en una vía de comunicación fundamental sobre videojuegos. A través de ellos, disfrutábamos de un bombardeo en toda regla. Pero a pesar de todos, los guardabamos como oro en paño y volvíamos a ver una y otra vez. Cuando pienso que eran meros anuncios y sin embargo nos los tragábamos así, sin anestesia, me imagino a cientos de empresarios frotándose las manos por el impacto de su campaña. Lástima que nuestro poder adquisitivo sólo diera para adquirir, como mucho, un par de juegos al año.
Y bueno, eso sin mencionar el pésimo doblaje, totalmente desincronizado respecto a los labios de los actores, lo que reforzaba aun más ese aspecto de “vídeo de teletienda” pero… ¡que narices! eran de videojuegos y con eso bastaba.
En conclusión a pesar de sus defectos, los vídeos de Hobby Consolas se han convertido en un auténtico tesoro para los nostálgicos como yo, así que hoy quiero recordar algunos de los mejores. ¡Vamos allá!
Cuando parecía que el mercado de los videojuegos se había convertido en puro marketing, en segundas partes, en remakes, en nuevas consolas con más píxeles y más polígonos, en definitiva, en una simple carrera a ver quien la tenía más grande… Nintendo, antaño reina y hoy cenicienta del sector, se sacó un auténtico as de la manga. Una consola cuyo nombre en clave era “Revolution” y que prometía eso mismo, revolucionar el panorama de los videojuegos. Estoy hablando, por supuesto, de
De todas las clases de juegos, los que más disfruto son las aventuras gráficas. No es casualidad que sea el género que diseño. Me gustan los juegos donde el ritmo sea lento y la recompensa venga por pensar, más que por tener reflejos rápidos. En mi opinión, lo que hace vivir a una aventura es la historia que teje. Si se hace correctamente, se convierte en una forma de contar historias que va fascinando de una forma que sólo la interacción puede brindar. La clave aquí es “hacerlo bien”, algo que pocas veces se da.
