Ayer fue mi primer día de gimnasio
por q256Otro viejo clásico rescatado del disco duro…
Ayer fue mi primer día de gimnasio. Tendré que esforzarme mucho para que no sea el último. No quiero extenderme demasiado, pero os voy a contar partes de mi “actuación”. Sólo tenéis que echarle un poco de imaginación e imaginaros a mi persona, un ser de 95 Kg, en una sala donde todo son modelitos o musculosos.
Lo primero era elegir la ropa, así que cogí de mi armario una camiseta estrecha. Pero no marcaba músculos, lo único que conseguí fue que se me saliera la tripa por debajo de lo corta que me quedaba.
Al llegar al gimnasio, me dieron una tabla con lo que tenía que hacer. Veinte minutos en bici era lo primero. Ridículo, 20 minutos pedaleando y sin moverte del sitio. Acabo y busco la monitora para que me enseñe a correr en una cinta. Por supuesto me metí en el water otros veinte minutos para descansar y secarme el sudor. También vomité.
- ¿Es la primera vez que montas? - me dijo la monitora.
- A ti sería la primera vez, churri (Esto solo lo pensé)
- Sí - le contesté.
- Bueno, te marearás un poco al bajar - me dijo.Así que subo en la cinta y le doy velocidad. Mientras troto, veo unos pechos a mi lado subiendo y bajando al hacer mi mismo ejercicio. ¡Dios mío, dame vocabulario para describir semejante maravilla! No quiero mirar. Miro hacia delante y no veo más que turgentes culos, ¿estoy en el cielo?. ¡Piensa en otra cosa! - me digo. No es plan que te noten empalmado el primer día; o quizá sí, para que crean que eres así. El caso es que me pico con la guarra de al lado y me pongo a darle mucha, mucha velocidad a la cinta.
Y ahi me tenéis, corriendo como un gilipollas cuando de repente, la mejor tía del mundo, con el mayor escote del mundo y con unas mallas que dejaban leerle los labios, surge por mi lado izquierdo. Me despisto, dejo de correr y me arreo una ostia de boca en la cinta. Mi reacción fue la de un campeón, me puse a hacer flexiones apoyado en la cinta. Bueno, me puse, porque no hice ni una.






