Flapy me envía por correo una de esas auténticas chorradas frikis que encajan tan bien en un blog como éste. Se trata de una versión reducida de “Star Wars” interpretada por… productos de supermercado. Desde Pepino Skywalker a Obi-Wan-Canolli. Y encima con mensaje contra los productos transgénicos (el lado oscuro), a los que combaten los miembros de la Rebelión Orgánica:
Otra divertida parodia de la saga galáctica más famosa de la historia, y con esta van…
A través del formulario de contacto, me ha llegado un e-mail con un soplo de belushy sobre un curioso cortometraje de animación francés protagonizado por un monje de armas tomar. Me encanta la canción utilizada como banda sonora del corto.
Siempre me han gustado los vídeos que “resumen” la vida de una persona en apenas unas pocas imágenes, como esa película que dicen que todos vemos segundos antes de morir. En el mundo de la publicidad o incluso en el del cortometraje, es un recurso bastante utilizado, la mayoría de las veces con resultados interesantes.
Uno de los ejemplos más originales que recuerdo de ésta tendencia es el de éste famoso anuncio, supuestamente censurado, de la primera Xbox, que con el eslogan “Life is Short, play more” mostraba como un hombre recorría el camino directo desde su nacimiento hasta la tumba.
Otro ejemplo bastante curioso es este pequeño corto de animación, de apenas 30 segundos, que nos muestra la vida de un ciudadano medio japonés, siempre “a la carrera”.
Pero el objetivo final de este artículo es presentaros un fantástico cortometraje, titulado simplemente “Jane Lloyd”, escrito y dirigido por alguien que se hace llamar Happy. El corto muestra la vida completa de la protagonista en apenas cinco minutos de metraje:
Cada vez que veo algún vídeo de este tipo, me invade una sensación contradictoria. Por un lado, me asombro de la capacidad de síntesis del realizador y su habilidad para relatar una historia a base de trozos sueltos e inconexos. Cada plano, cada ángulo de cámara está pensado hasta el último detalle para decir lo máximo posible en el mínimo espacio de tiempo.
Por otro lado estos vídeos siempre me hacen reflexionar sobre lo corta que es en realidad nuestra permanencia en este planeta. Es una invitación a no desperdiciar el tiempo que tenemos, así que ya sabéis. Declaráos a alguien, escribid un blog, plantad un árbol, tened un niño o haced un corto, pero no desperdiciéis la oportunidad de dejar una huella en este mundo
Los que me conocen, saben que soy una persona contradictoria en muchos aspectos. Quizá uno de los más destacables sea mi pasión por dos mundos tan similares y a la vez tan opuestos como son la publicidad y el cine. Me explicaré: adoro la publicidad, especialmente la parte creativa de la misma. Soy de los que opinan que una buena creatividad vale su peso en oro. Por otro lado, también adoro el cine, el encontrar nuevas formas de contar historias y la vuelta de tuerca a los sistemas de narrativa tradicionales.
Sin embargo, mezclar ambas pasiones es realmente peligroso, ya que es muy fácil caer en el error de pervertir el mensaje. Ejemplos flagrantes los hay a patadas. Por ejemplo, quien no recuerda la película “Godzilla”, una aberración fílmica a base de product placement de diversas marcas comerciales como la omnipresente Kodak.
Y, por supuesto, como no hablar del sangrante caso de “Blade 3″ en el que uno de los personajes protagonistas se marcaba todo un monólogo explicándole a Blade como la chica que los acompañaba (Jessica Biel) se estaba preparando una lista de reproducción de canciones en su iPod para escucharlas mientras iba a cazar vampiros. Desde luego, parecía que la película estuviera completamente producida por Apple.
Y sin embargo, de vez en cuando me encuentro con cosas bien hechas, agradables de ver y que no ocultan su intención publicitaria, trabajos brillantes que me hacen recuperar la confianza en un medio como el publicitario que, desgraciadamente, me desencanta la mayoría de las veces.