El Tang
por q256
La verdad, creí que había desaparecido por completo. Sé que es una impresión errónea, pero dado que hace tiempo que dejó de anunciarse por televisión, deduje que este producto se encontraba en decadencia.
Sin embargo, la semana pasada me encontré con una estantería llena de este producto en el supermercado de un gran centro comercial. Y como no podía ser de otra forma, decidí que tenía que hablar de él.
No voy a engañaros, ni lo compré ni volví a probarlo porque, sinceramente, me parece un mejunje totalmente químico, aunque he de reconocer que no sabe mal del todo.
Hoy quiero hablar de un clásico gastronómico en cualquier tienda de chuches que se precie. Una de las pocas golosinas que cuenta con su propio envase individual, lo que le otorga cierto aire de exclusividad. Una golosina que, al igual que
Los chicles Boomer son esos chicles que recomienda uno de cada diez dentistas españoles: chicles con azúcar, de verdad, con sabores intensos y la genuina sensación de estar jugándonos los dientes con cada bocado, y no “cuidando nuestro esmalte” o chorradas por el estilo con la que intentan vendernos los chicles modernos, repletos de compuestos químicos.
Hoy, por sugerencia de NepT1, un lector que me envió un email sobre el tema, voy a hablar de otra moda que seguro que todos recordáis: los tazos.






