Esta es la historia de un hombre que tuvo una de esas ideas que nos hacen decir… “¿Joder, porque no se me habrá ocurrido esta chorrada a mi?” Es la historia de Kyle McDonald, el hombre que consiguió una casa a base del viejo arte del trueque. Su planteamiento era sencillo: “No tengo dinero para una casa… pero tengo un clip rojo. Si consigo ir cambiándolo cada vez por algo mayor, quizás consiga llegar al valor de una casa.”
Este planteamiento, en principio tan idílico, se convirtió en algo tangible gracias al poder de internet (y a que la gente está dispuesta a cualquier cosa por llamar la atención, que todo hay que decirlo). Kyle creó una página web en la que detallaba su plan y la anunció en el famoso sitio de internet craigslist. Del mismo modo, Kyle se comprometió a documentar el proceso, viajando hasta el lugar donde se encontrara el interesado en intercambiar el objeto y colocando fotos del mismo en su página web. Y así es como empezó su cadena de trueques que consistió en:
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