El videojuego de E.T.
por q256Probablemente, este es uno de los peores videojuegos de la historia. El videojuego de E.T. era tan, pero tan malo, que hoy me voy a despachar a gusto poniéndolo en su lugar. Acompañadme en este apasionante repaso a través de uno de los capítulos más vergonzosos de la historia de Atari.
¡Hey! de esta seguro que nos forramos
En 1982, los ejecutivos de Atari tuvieron una idea genial: crear un videojuego basado en la película “E.T.” de Steven Spielberg, para la videoconsola Atari 2600 VCS, que era en aquel entonces un éxito de ventas. Aunque la culpa del fracaso del videojuego suele ser atribuida a Ray Kassar, presidente de Atari en aquel entonces, lo cierto es que la idea partió de Steven Ross, por aquel entonces directivo de Warner Communications. Fue Ross quien presionó a Kassar para que pusiera en marcha el proyecto, argumentando que ya había prometido unos royalties de 25 millones de dólares a Spielberg.
Así las cosas, Kassar fue a hablar con Spielberg, para convencerle de concederles la licencia de E.T. Finalmente, firmaron un contrato por 20 millónes de dólares (un presupuesto que, si es desorbitado hoy en día, imaginaos en aquella época) y se lanzaron a pulirse el dinero como mejor supieron. Gran parte del presupuesto se destinó a la monumental campaña de marketing, porque ¿para qué hacer un juego bueno si vamos a saturar los medios con nuestros anuncios? ¡Todo el mundo querrá comprarlo!
Pero no es sólo que el presupuesto era desorbitado. ¡Es que Atari tenía que vender más juegos que consolas para obtener beneficios!
El juego contaba con 11 coches seleccionables (aunque se añadieron nuevos coches en posteriores revisiones) y con un gran número de circuitos en los que podíamos correr contra el reloj o contra otros oponentes. Y todo ello en circuitos de trazado espectacular, que incluían loopings, tirabuzones o rampas con las que saltar por encima de edificios. Sin embargo, esto, que en principio era todo un aluvión de posibilidades, contaba con un importante handicap: el control de los coches era realmente malo, y estos explotaban al más mínimo roce, obligándonos a volver a empezar la carrera desde el principio. El único coche medianamente manejable era el de Fórmula 1 (toda una contradicción) y aun así no era una maravilla.
El sistema de juego era tremendamente competitivo. Al comenzar la partida teníamos tres créditos. Cada vez que jugabamos un hoyo y lo terminabamos en el par, se gastaba un crédito. Si en lugar de en el par terminabamos por encima del par, además se nos restaba otro de los créditos restantes. Por lo tanto, en el peor de los casos sólo llegaremos a jugar dos hoyos.
El motor gráfico 
