ion litio » mariog http://www.ionlitio.com Página web sobre videojuegos, cine, televisión y tecnología, con un toque retro y nostálgico Wed, 06 Aug 2014 12:10:00 +0000 es-ES hourly 1 El viaje de fin de curso http://www.ionlitio.com/el-viaje-de-fin-de-curso/ http://www.ionlitio.com/el-viaje-de-fin-de-curso/#comments Wed, 01 Apr 2009 05:00:00 +0000 http://www.ionlitio.com/?p=2812 Viaje fin curso - AutobusTodo el año lo pasabas entre exámenes,  trabajos, saltos absurdos y volteretas en gimnasia, tardes eternas perdidas en la biblioteca, solo para conseguir alcanzar el objetivo final: el viaje de fin de curso.

Para algunos era la primera vez que salíamos de casa por más de un día. Nos resultaba llamativa la idea de dormir fuera y rodeados de toda la gente de clase. Nos motivaba la sensación de compartir tiempo con aquellas personas que veíamos todos los días, pero en otra situación totalmente diferente. Os voy a contar cómo fue mi primer viaje de fin de curso.

Lo recuerdo como si hubiese sido ayer. Ya había salido antes a granjas-escuela y similares, pero siempre volviendo el mismo día de partida, por lo que aquel viaje iba a ser especial. Iba a pasar una noche fuera. Mi madre, por supuesto, bastante nerviosa. Le daba reparo dejar a su hijo solo y abandonado en las manos de algún monitor veinteañero y juerguista, no fuera a ser que volviese pervertido. Si ella supiera…

Me acuerdo que aquel viaje lo hice cuando estaba cursando séptimo de E.G.B. (¡Qué raro suena decir eso!, ¿eh?). La salida en concreto era a Santiago de Compostela. Lo primero de todo era preparar la maleta. Como era mi primera maleta, la hice con mi madre (ahora lo sigo haciendo; hay ciertas tareas que una madre va a supervisar siempre).

A ver, te voy a meter una muda por cada día que vas, más una de recambio por si llueve y te mojas, más otra de requeterrecambio por si los marcianos invaden la Tierra, que no te pillen con esos calzoncillos tan viejos.

Al final, como había que ser previsores, te acababas llevando todo el armario. ¡Una maleta de 30 kilos para tres días! El conductor del autobús, cuando fui a subir me quiso cobrar un extra por exceso de equipaje, yo le conté que me había hecho la maleta mi madre, me miró asintiendo, me dio una palmadita en la espalda y se alejó lentamente. Creo que a él también le había pasado.

El viaje de ida en autobús era de lo más animado, al contrario que el de vuelta, del que luego hablaremos. Los asientos más cotizados, sin duda, eran los de la última fila, que solía estar ocupada por los malotes de clase, incluso se habla de la leyenda urbana de que un conocido de un amigo de la chica rubia de la clase que se sentaba al lado de mi amigo del alma había conseguido fumar en la parte de atrás.

Viaje fin curso - SantiagoAl final, llegamos a Santigo de Compostela. El que haya sufrido este viaje en autobús sabe lo que es… un sufrimiento. Allí nos alojábamos en un colegio que tenía residencia. Evidentemente, el pensamiento que más rondaba nuestras avispadas cabecitas adolescentes era: “¿Serán mixtas las habitaciones?”. Un pensamiento que se iba a quedar solo en nuestros sueños. La habitación de los chicos a un lado y la de las chicas al otro, menuda pena.

Lo que sí recuerdo con claridad cristalina fue uno de los momentos de ese viaje que me marcó para toda mi vida. Llegaba la hora de las duchas, y para alcanzar el baño había que pasar por delante de todas las puertas de las habitaciones de las chicas. Antes de ducharnos, llegó el monitor y nos dijo: “Para ir al baño, quitaos la ropa y os enroscáis la toalla, para así no mojar la ropa en las duchas”; afirmación bastante coherente por su parte.

Me acerqué a la mochila para coger mi toalla y dirigirme por el pasillo mostrando pechito a las féminas cuando, de repente, me acordé de las palabras de mi madre:

Para no ocupar mucho espacio no te meto toalla de ducha, te pongo una de estas del lavabo.

Me llenas la maleta de cosas que ni siquiera voy a desdoblar, y en esto, que va a cubrir mi más preciado tesoro, intentas ahorrar. Así no se puede desarrollar en plenitud un adolescente.  Pero como no tenía otra alternativa, cogí la toalla y me la enrollé a la cintura. Hay que contar que por aquella época ya pasaba del metro ochenta y tenía unas dimensiones bastante amplias, por lo que, evidentemente, la toalla no me cerraba. Os podéis imaginar la estampa. Un tío enorme con una toalla que no le llega ni a la mitad de los muslos y no le cierra en la cadera. Un cuadro. Y así me tuve que pasear por delante de la puerta de las habitaciones de las chicas, con el consiguiente pitorreo de las mismas, que, apostadas a la entrada, se dedicaban a mirar al personal como si fuese un desfile de modelos.

El viaje en sí no estuvo del todo mal, solo que fue demasiado cultural. Muchas iglesias, museos, paseos turísticos… Lo interesante de esos viajes eran las noches, que permitían que las personas de ambos sexos se acercasen y tuviesen sus primeros rocecillos. Nosotros nos despedimos el último día haciendo una especie de “baile de fin de viaje”. Estaba todo preparado: música de Alejandro Sanz, idónea para arrimarse bien; luces bajas, y, sobre todo, mucha predisposición por parte de todos, y eso que no había alcohol. Si tenías suerte, a lo mejor te ibas a la cama esa noche con un besito inocente. Había que ir despacio.

Pero como todo, el viaje tenía un final. La situación era la misma que al principio pero al revés, es decir, un autobús lleno de zombis medio muertos por el cansancio de la vuelta a casa y con las maletas llenas de ropa casi intacta. Al llegar a la ciudad de destino nos encontrábamos con una masa ingente de padres esperando a las mismas puertas del autobús, recibiendo a sus criaturas con besos y abrazos, como si hiciese cinco años que no las veían.

Para mí siempre quedará como una de las experiencias más impactantes y emocionantes de mi vida; nunca la olvidaré. Y eso que no conseguí ligar, vomité en el autobús, me hice una luxación en la espalda por llevar la maleta y encima todas las chicas me vieron la… toalla pequeña.

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Mi compañero de pupitre http://www.ionlitio.com/mi-companero-de-pupitre/ http://www.ionlitio.com/mi-companero-de-pupitre/#comments Wed, 18 Mar 2009 05:00:00 +0000 http://www.ionlitio.com/?p=2638 Compañero Clase - PupitreSi hacemos un repaso rápido a nuestra vida, podemos hacer una lista enorme de personas que se han cruzado con nosotros y nos han aportado algo. Podríamos ordenarlos según hayamos tenido más o menos relación con ellas. Tendríamos personas muy cercanas, como las de nuestra familia, o simplemente personas conocidas, como el dependiente de la panadería de siempre.

Pero una de las personas que realmente ha marcado la vida de todos es la que compartía pupitre contigo en el colegio. Una de las personas que más horas ha compartido contigo en tu vida. Si contamos que teníamos una media de 7 horas al día de clase, 5 días a la semana, descontando las horas de gimnasia y las que te pasabas castigado en el pasillo… Calculad la de horas que pasabais juntos…

La verdad es que si nos ponemos a calcular, hemos pasado la mitad de nuestras vidas metidos en una clase, escuchando a cientos de profesores intentando insertar en nuestras cabecitas adolescentes y despreocupadas la mayor cantidad de información posible, para que luego se nos olvidase después de fumarnos cualquier cosa lo aplicásemos a nuestra vida.

Estas clases interminables había que pasarlas de una manera u otra, y para ello lo más fácil era aliarse con el compañero de al lado. Yo siempre he estado en clases en las que nos colocaban de dos en dos. Lo que nunca entendí es que si se quejaban porque de dos en dos hablábamos, ¿por qué nos sentaban de esa manera? ¿No se daban cuenta que colocándonos individualmente hablaríamos menos? ¿O bien era una estrategia para tener un motivo por el cual echarnos la bronca?

Compañero Clase - AulaHabía diferentes maneras de conseguir compañero de al lado. La primera era la más sencilla y la más celebrada por todos. El primer día de clase, nos agolpábamos todos ansiosos a la puerta, y no porque tuviésemos muchas ganas de estudiar, sino porque queríamos coger el mejor sitio, y si podía ser al lado de nuestro mejor amigo, mejor que mejor.

La táctica era la siguiente: Se entraba en tropel a la clase y saltando por encima de sillas y mesas se trataban de alcanzar los puestos situados al fondo del aula, que, como todos sabemos, siempre han sido los mejores. Al llegar al pupitre deseado, te lanzabas sobre la silla para que no quedasen dudas sobre la propiedad del sitio y a la vez lanzabas la mochila sobre el sitio de al lado para reservarlo para tu amigo del alma. Prueba superada. Entonces era cuando el profesor lanzaba la dichosa frase: “Nos os encariñéis mucho con los sitios que ya os situaré yo…”.

La segunda forma de conseguir mesa dentro de una clase era la más chunga, por asignación. Para llevar a cabo este método, había una sencilla fórmula que cumplir. Al lado de un chico empollón responsable, siempre debía ir uno perdido de la vida menos responsable. Con esta fórmula se trataba de equilibrar la clase; pero, ¿qué acababa pasando? Los chicos mas fiesteros acababan embaucando a los estudiosos y les hacían caer en sus redes de vicio y perversión. Evidentemente la opción contraria es menos lógica, a todos nos gusta más el cachondeo y la fiesta. Por lo tanto, la clase poco a poco iba entrando en una dinámica lúdico-festiva que hacía bajar el nivel de aprendizaje general. Tampoco es que nos importase demasiado…

El compañero de al lado jugaba un papel muy importante en tu vida académica. Si te aburrías en clase, siempre estaba ahí para comentar el último capítulo de “Médico de Familia”, o para pasarte una notita clandestina explicándote lo que hizo María el viernes pasado. Otro de los momentos de culmen de la relación entre compañeros de mesa era cuando había que enfrentarse a un examen, en ese momento la compenetración entre los dos debía ser perfecta. Todavía recuerdo la táctica empleada para los exámenes tipo test:

-Acuérdate, primero me marcas el número de la pregunta con los dedos, sin que se te vea.
-Vale, primero el número.
-Después, si pones la mano en la esquina superior izquierda, es que es A; si la pones en la esquina superior derecha, es B; si lo pones en la esquina inferior izquierda, es C; y en la esquina inferior derecha es D. ¿Lo has pillado?
-¿Y si la respuesta es E?
-Improvisa tío, improvisa. No puedo estar en todo.

En definitiva, cuando al final de nuestra vida recordemos todo lo que hemos pasado siempre nos quedará el recuerdo de aquella persona que durante tanto tiempo compartió con nosotros aventuras colegiales, secretos inconfesables e incluso alguna vez que otra nuestra impoluta goma de borrar Milán.

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La recreativa de ‘Double Dragon’: mi momento de fama http://www.ionlitio.com/la-recreativa-de-double-dragon-mi-momento-de-fama/ http://www.ionlitio.com/la-recreativa-de-double-dragon-mi-momento-de-fama/#comments Mon, 02 Mar 2009 05:17:36 +0000 http://www.ionlitio.com/?p=2432 double_dragon_video_liderPensando en cómo podía comenzar mi andadura en ion litio me vinieron muchas ideas a la cabeza. Pero después de planteármelo mucho pensé que la mejor forma de entrar a una familia era mostrarme tal y como soy. Para ello he elegido uno de los relatos de mi infancia que más me marcó. Espero que más de uno se sienta identificado y os haga recordar grandes momentos que ya hemos dejado todos un poco atrás.

Nunca saldré en la revistas del corazón por haberme acostado con una famosa, ni ganaré millones en algún programa de televisión. Tampoco escribiré un best-seller ni creo que sea el primero en encontrar vida fuera del planeta Tierra, pero sí puedo afirmar, ¡Yo he tenido mi momento de fama! Os lo voy a contar…

Para situarnos debemos hacer un esfuerzo para retroceder al pasado, a nuestros años mozos, en los que la decisión más importante que debíamos tomar era si tomábamos la leche con Cola Cao o con Nesquick.

Os voy a poner en situación… típica tarde de verano… mucho calor por las calles del pueblo… Andando tranquilamente con tus bermudas, camiseta de Phoskitos y zapatillas Victoria… cuando de repente, te encuentras con tu amigo Juan.

- ¿Sabes lo que han puesto en el bar?
- No… acabo de salir de casa…
- ¡¡Han puesto una máquina recreativa!!, “Double Dragon” se llama.

Aun no lo sabías, pero ese nuevo invento iba a ser el causante de la pérdida parcial y en algunos casos límite, de la pérdida total de tu paga semanal, que por aquella época estaría en torno a las 100 pesetas. La cantidad de cosas que podías hacer con 100 pesetas…

Si lo comparamos con algún juego actual, evidentemente saldría perdiendo, en cuanto a gráficos, historia… etc, pero a lo que no le ganaba nadie era a vicio… y os lo dice un profesional de las recreativas. El juego en si no era nada llamativo. Dos tíos andando por una calle, yendo de arriba abajo y cascando mamporros a todos los malotes que iban apareciendo.

Después de unas semanas de entrenamiento serio, y por tanto de derroche monetario, llegaba el gran día, el día en el que te preparabas para batir a la máquina, el día esperado por todos los grandes jugadores de recreativas de bares, el día que subías al Olimpo.

Double Dragon - Pantalla de títuloAsí que te plantabas delante del dichoso aparato, normalmente con un compañero de partida, ya que de todos es sabido que entre dos los juegos son más fáciles. El bolsillo lleno de monedas, a ser posible de veinte duros. Si el dueño del bar no era muy rata, puede ser que por 100 pesetas te diese 5 partidas, una de regalo. Agarrabas fuertemente el mando… colocabas las manos sobre los botones… Insert coin… Push 2P y ¡¡ A jugar!!

Como el vicio ya era tan grande, las primeras pantallas te las hacías con los ojos cerrados y sin gastar demasiados créditos, pero la cosa se iba poniendo cada vez más difícil… A medida que las pantallas pasaban por delante de tus ojos la expectación iba en aumento, a tu alrededor se iba formando un círculo de público juvenil ansioso por conocer las imágenes finales del videojuego.

La voz, sobre la hazaña que estaba a punto de llevarse a cabo, se corría por todo el pueblo y numerosas personas se aproximaban a verlo, lo que beneficiaba también en parte al dueño del bar… al final salíamos todos ganando. Incluso siempre estaba el típico niño solidario que te prestaba su dinero para poder continuar con el logro… En ese momento te sentías en la cima del mundo…

Pero llegaba el gran momento… y os teníais que enfrentar al jefe final… Willy, el jefe de la banda de los malotes, que con sólo una de las balas de su metralleta te quitaba una vida. Una vez llegados a ese punto, ya no se podía parar, si te dejabas la paga de 1 mes en la máquina daba igual, tu público esperaba que lo dieses todo.

Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. He visto lágrimas delante de una recreativa mirando como descendía la cuenta atrás del Insert Coin por no tener dinero para continuar… He llegado a ver como la gente mendigaba cinco duros a los asistentes para poder conseguir la victoria… He visto grandes sueños tirados por la borda por 25 míseras pesetas…

Double Dragon - Pelea callejera

La afición estallaba en gritos y abrazos cuando conseguíais derrotar al líder final. El bar era una auténtica fiesta y todo el mundo se disponía a observar los créditos finales, algo verdaderamente insulso, ya que consistía en ver pasar una lista interminable de nombres chinos por la pantalla, cuando de repente saltaba el típico listo:

- ¡Qué todavía no habéis terminado el juego!, ahora os tenéis que pegar entre vosotros.

¿Tantas horas juntos colaborando para pasarnos millones de pantallas, matando matones de todos los estilos para ahora terminar dándonos guantazos entre nosotros? No es justo… ¿Pero a quién le importa la justicia? Lo importante era ser el vencedor supremo, así que nos enzarzábamos en un duelo a muerte, en el que, si mal no recuerdo, las apuestas corrieron como la pólvora entre los asistentes a tan magno evento…

Sí, ya se que lo estáis pensando… ¿Ganaste?… No, fui el perdedor… En un ataque de nervios por la pelea fratricida que se avecinaba tiré del mando para abajo y caí en los pinchos, quedando ensartado cual pinchito moruno. Mi compañero se llevó toda la gloria, todos los agasajos, el beso de la chica, salió a hombros del bar… Me había robado mi momento de fama… A partir de ese día no volvimos a dirigirnos la palabra… y yo, ahora, 15 años después de aquello, todavía voy vagando cada noche por los bares buscando una máquina recreativa donde esté el maldito ‘Double Dragon’ para poder machacar a Willy y recibir el beso de la chica que tanto merezco…

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Mis videojuegos favoritos
Street Fighter
Pac-Man

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