‘Línea Directa’, el juego de mesa
por q256
Hoy quiero rescatar un recuerdo de lo más profundo de vuestra memoria. Se trata de un juego de mesa muy particular que, aunque estaba dirigido a niñas en plena edad del pavo, un juego que a mi me llamaba poderosamente la atención también a los hombres por lo cursi y sexista que era (y eso que por aquel entonces ni siquiera conocía el significado de la palabra sexista).
Estoy hablando del juego de tablero “Línea Directa”, que proponía a las féminas una apasionante partida en la que su único papel era tener suerte con los dados para que uno de los tíos buenorros del insti les llamara para invitarles a una cita. ¿Me llamará Juan? ¿o tendré que conformarme con Miguel? ¡Jo tía, que nervios!
Salvo tristes excepciones, es bastante raro que alguien no considere su infancia como el periodo más feliz de su vida. La tranquilidad que nos aportaba el manto protector de los padres hacía que pudiéramos concentrarnos en nuestra principal y más importante actividad vital: jugar. Había muy pocas cosas mejores que sentarnos en el salón de casa a la hora de la merienda, con un vaso de leche acompañado de galletas a un lado, un juguete nuevo al otro y, de fondo, 
La Navidad está tan cerca que es imposible ver un rato la tele sin tragarse tropecientos anuncios de juguetes. ¿Qué mejor excusa que esa para desempolvar el viejo baúl y hablar de unos muñecos que se vendieron como churros hace ya más de quince años? Solo quienes fueron críos en el momento adecuado pueden comprender el bombazo que supusieron 

