Simbad y la princesa
por El Tipo de la Brocha
Esta obra maestra del Séptimo Arte, titulada en su versión original “The 7th Voyage of Sinbad” (que sin duda me parecería un título cien veces mejor, sino fuera porque en el colegio me enseñaron que “m” siempre se usa antes de “b”) es la única película de la trilogía protagonizada por el célebre marino y producida por el mítico Ray Harryhausen que no recuerdo haber visto cuando era niño, muchos años antes de que me diera cuenta de lo genial que es la animación fotograma a fotograma o stop-motion.
Me acuerdo, en cambio, de la diosa de seis brazos Kali y del centauro de un solo ojo de “El viaje fantástico de Simbad”, así como del babuino ajedrecista, la morsa gigante y la lucha a muerte entre el troglodita y el tigre dientes de sable de “Simbad y el Ojo del Tigre”. Pero hasta hace cosa de dos años, no tuve ocasión de ver la primera película de la trilogía de Simbad. Y es una lástima, porque sabiendo lo que me gusta ahora, seguro que me hubiera entusiasmado de niño.
Después de una primavera atípica en la península ibérica, parece que por fin se acerca el verano, la época del año en la que sin duda se consumen más helados. Podríamos dedicar en ion litio un artículo a repasar los helados más míticos, aquellos que permanecen en los carteles año tras año. Sí, podríamos hacerlo, pero no será hoy.
La introducción de la animación japonesa o
Hemos hablado de los juegos de
A principios de la década de los 90, la fiebre Simpson se encontraba en su apogeo en España. La atípica familia de piel amarillenta creada por 
