Castlevania
por El Tipo de la Brocha
Estaréis de acuerdo conmigo en que ya iba siendo hora de que comentáramos este juegazo de NES, un plataformas excelente y el primero, además, de una larga y fructífera saga que Konami sigue explotando a día de hoy.
“Castlevania”, publicado en Japón en septiembre de 1986 con el nombre de “Akumajo Dorakyura” (“El Castillo Demoníaco de Drácula”), llegó a España en 1989, y desde entonces han salido tantas secuelas, precuelas, ports y recopilaciones que es casi imposible seguir la pista a todos ellos. Por eso, empezaremos desde el principio, por la aventura más tétrica de la 8 bits de Nintendo. Y probablemente nos quedaremos ahí.
Si, con calma y una libreta por delante, me dedicara a recopilar todas las series de dibujos animados que recuerdo haber visto en mi infancia, probablemente obtendría una buena lista. Si a esto sumamos las que no se recuerdan en una primera pasada, la lista probablemente parecería interminable.
Muchas veces miramos atrás y recordamos con cariño películas que vimos durante nuestra niñez y que nos dejaron marcados. En nuestra mente la calidad de las mismas es incontestable, y somos incapaces de encontrarles defectos. Todo este hechizo se rompe cuando, décadas después, volvemos a verlas y nos damos cuenta de que no estaban exentas de fallos. De hecho, muy pocos films logran mantenerse a la altura de su infante recuerdo: “La princesa prometida” es uno de ellos.
Si no existieran aventuras gráficas como 

