Machete
por El Tipo de la Brocha
¿Qué cabe esperar de una película que surgió de uno de los avances falsos de “Grindhouse”? Os lo diré de la A a la Z: acción, burritos, corrupción, desnudos, explosiones, fornicio, guacamole, habanos, intestinos, justicia, katanas, Lohan, machetes, narcotraficantes, ¡órale!, pendejos, quitapenas, revolución, Seagal, tiroteos, uniformes, violencia, Wii Fit, xenofobia, yanquis y zorras. En resumen, más exploitation, más serie B, y auténtico Robert Rodriguez en su salsa mexicana.
Si habéis visto el red band trailer, ya sabéis lo que esperar de “Machete”, porque lo que Machete promete, Machete lo da; pero si entráis en el cine pensando que vais a ver una película seria… lo siento, no tenéis dos dedos de frente. En el peor de los casos, sabíais cuál era el título cuando pedisteis la entrada.
Otra cosa es que no os haya gustado. Eso puedo entenderlo. Igual que entiendo que no a todo el mundo le gusten las palomitas con ketchup y queso fundido. Hay gente muy rara por ahí.
Muchas veces miramos atrás y recordamos con cariño películas que vimos durante nuestra niñez y que nos dejaron marcados. En nuestra mente la calidad de las mismas es incontestable, y somos incapaces de encontrarles defectos. Todo este hechizo se rompe cuando, décadas después, volvemos a verlas y nos damos cuenta de que no estaban exentas de fallos. De hecho, muy pocos films logran mantenerse a la altura de su infante recuerdo: “La princesa prometida” es uno de ellos.
El pasado jueves tuve la oportunidad de asistir a un pase preliminar de
¿Recordáis aquellos veranos maravillosos en los que podíais pasaros tres meses haraganeando, cuando la mayor pega de las vacaciones era tener que esperar a haber hecho la digestión para ir a la piscina o sacar la basura? Yo sí, y no acabo de acostumbrarme a un verano que supone tres meses y medio de sudar el traje y dos semanas en compañía de un Mai Tai y mi Blackberry. Por eso, aún me aferro a mis recuerdos de la infancia: el Frigo Pie, la colchoneta hinchable del Capitán América, la Bola Loca… y las películas de insectos asesinos. Las había de hormigas, de avispas y, sí, mis favoritas, las de las arañas.
