Indiana Jones y el Cetro de los Reyes
por El Tipo de la Brocha
Si andáis buscando un videojuego protagonizado por vuestro arqueólogo favorito (me refiero a Indiana Jones, no a Mark Lehner ni a ningún otro profesional serio), con un argumento interesante, diálogos brillantes, nazis malvados y muchos acertijos, deberíais probar “Indiana Jones and the Fate of Atlantis”. Si, por el contrario, preferís un juego de Indy que podría haber salido perfectamente hace cuatro o cinco años y queréis muscular vuestros raquíticos antebrazos, “Indiana Jones y el Cetro de los Reyes”, en su versión para Wii, es vuestra elección.
De todas formas, el primero es un contenido extra del segundo, así que si éste no os gusta, como mucho habréis perdido unos 50 euros, que es lo que costaría “El Cetro de los Reyes” si le restásemos el precio que tenía el “Fate of Atlantis” cuando Activision lo reeditó hace dos o tres años. Además, en mi caso, si no me hubiera gastado ese dinero en este juego, probablemente habría acabado haciéndolo en el cómic de “Batman: Año Uno”, un disco de Mötley Crüe y 102 rollos de papel higiénico. Qué bien me hubiera venido ese papel higiénico.
Si expresiones como aventura gráfica, point ‘n’ click,
Salvo que pasarais la primera mitad de la década de los 90 viviendo debajo de una roca, los que seáis de mi quinta probablemente recordaréis la serie de dibujos animados “Capitán Planeta”. En ella, cinco estereotipos étnicos llamados a sí mismos los “planetarios” protegían la Tierra de la polución con ayuda de unos anillos mágicos que, entre otras coloridas giliflautadas, podían invocar al Capitán Planeta, un superhombre de piel azulada y mullet verde, cuya única debilidad era la propia contaminación que combatía. En definitiva, no solo se trataba de ganar pasta con los dibujos y su correspondiente merchandising, sino también de inculcar a los niños el respeto por el medioambiente.


