Alex Kidd in Miracle World
por q256
Antes de que Sega descubriera un filón con Sonic, había un niño cabezón de grandes puños que representaba el máximo exponente de los juegos de plataformas en las consolas de la compañía. Por supuesto, me estoy refiriendo a Alex Kidd.
Concretamente, quiero hablar del primer y más famoso juego de la saga, “Alex Kidd in Miracle World”, la entrega que más éxito tuvo en nuestro país. Lanzado en 1986, el juego alcanzó una gran popularidad gracias fundamentalmente a su inclusión en la memoria interna de la reedición de Master System, Master System II. De este modo, todo el que compraba dicha consola se hacía, inseparablemente, con una copia del juego.
Con un desarrollo lineal, un control sencillo e intuitivo y un estilo gráfico simplón, pero colorista, el juego pronto consiguió hacerse un lugar en el corazón de los jugones. El videojuego nos presenta a Alex Kidd, un joven habitante del planeta Aries instruído en el arte del “Shellcore” (literalmente, “núcleo de concha”) que le permite romper rocas en pedazos con sus puños.
El juego contaba con 11 coches seleccionables (aunque se añadieron nuevos coches en posteriores revisiones) y con un gran número de circuitos en los que podíamos correr contra el reloj o contra otros oponentes. Y todo ello en circuitos de trazado espectacular, que incluían loopings, tirabuzones o rampas con las que saltar por encima de edificios. Sin embargo, esto, que en principio era todo un aluvión de posibilidades, contaba con un importante handicap: el control de los coches era realmente malo, y estos explotaban al más mínimo roce, obligándonos a volver a empezar la carrera desde el principio. El único coche medianamente manejable era el de Fórmula 1 (toda una contradicción) y aun así no era una maravilla.
El sistema de juego era tremendamente competitivo. Al comenzar la partida teníamos tres créditos. Cada vez que jugabamos un hoyo y lo terminabamos en el par, se gastaba un crédito. Si en lugar de en el par terminabamos por encima del par, además se nos restaba otro de los créditos restantes. Por lo tanto, en el peor de los casos sólo llegaremos a jugar dos hoyos.
El motor gráfico
Toda generación tiene sus juegos fetiche. Para la 
