Star Wars: Sombras del Imperio
por El Tipo de la Brocha
Hola de nuevo, visitantes habituales, lectores casuales y fans de La Guerra de las Galaxias. Espero que hayáis empezado el día con ganas, porque hoy, haciendo caso omiso del pobre recibimiento que soléis dar a la serie más larga de artículos que he escrito, os traigo algo muy especial. No es un videojuego, no es un tebeo, no es un libro, no es un juguete… ¡es todo lo anterior y mucho más! ¡Es “Sombras del Imperio”!
Bajo este nombre, más apropiado para un asunto clasificado de la C.I.A. que para cualquier otra cosa, se encuentra un inusual proyecto de Lucasfilm que se gestó a mediados de los noventa a modo de puente entre “El Imperio contraataca” y “El retorno del Jedi”. Solo que Lucasfilm, en lugar de rodar otra película, entró a saco con el merchandising: novela, cómic, videojuego, cartas, banda sonora, muñecos… Lo tenía todo, aunque, por ahorrar espacio y tiempo, aquí solo hablaremos de una pequeña parte de ello.
Una ciudad, una familia y una deuda por saldar. Esa es la leyenda promocional de “Venganza en Sevilla”, la octava novela de la autora alicantina Matilde Asensi, publicada por la editorial Planeta el pasado 4 de febrero. Y qué mejor para acompañar un buen libro que una taza de Nescafé Classic: superior en tueste, superior en sabor, superior en aroma y con toda la garantía de una gran marca. Gran marca como Audi. Yo no conduzco, pero os aseguro que si lo hiciera, conduciría el flamante Audi A4 2.0 TDI e 136 CV “Advanced Edition”, con la mejor relación precio-equipamiento entre sus competidores.
A principios de los 80, por mucho que a algunos pueda sorprenderles, ya existían los videojuegos (en realidad desde bastante antes, pero esa es otra historia). Sin embargo, el volumen de negocio que los mismos movían era ínfimo en comparación con las cifras de los últimos años, con lo que apenas existía prensa especializada (con honrosas excepciones como ZX, 
De todos los monstruos creados por la Universal entre los años treinta y sesenta, el Hombre Lobo siempre ha sido mi preferido. Más allá de que se trate de un personaje trágico, un hombre corriente que, cuando hay Luna Llena, se convierte en una bestia asesina, de niño lo que más me impresionaba era su aspecto. Después de todo, Drácula solo era un tipo repeinado y con capa (como los tunos, vaya), el monstruo de Frankenstein apenas sí sabía caminar, la Momia llevaba un disfraz barato de Halloween y, desgraciadamente, al Monstruo de la Laguna Negra no lo conocí hasta mucho más tarde. Además, el Hombre Lobo 
