Tortugas Ninja: Mutations
por El Tipo de la Brocha
La Navidad está tan cerca que es imposible ver un rato la tele sin tragarse tropecientos anuncios de juguetes. ¿Qué mejor excusa que esa para desempolvar el viejo baúl y hablar de unos muñecos que se vendieron como churros hace ya más de quince años? Solo quienes fueron críos en el momento adecuado pueden comprender el bombazo que supusieron las Tortugas Ninja desde el comienzo de la emisión de la serie de dibujos animados en 1990 hasta su caída hacia mediados de la década.
Había muñecos, tebeos, cuadernos de pegatinas, cereales, películas… La “tortuganinjamanía” duró varios años y aguantó en la cresta de la ola más tiempo del que cualquiera se hubiera imaginado. Tristemente, hacia el final de la vida de la serie de dibujos, empezaban a escasear las ideas; no ya las buenas ideas, sino las ideas en general. En el caso de los juguetes esto se veía claramente: había doscientas versiones de cada tortuga (Raphael astronauta, Raphael troglodita, Raphael estrella del porno…) y los monstruos a los que se enfrentaban nuestros héroes eran cada vez más ridículos.
En mi opinión, los últimos juguetes más o menos decentes que salieron fueron los de la gama “Mutation”. Al menos, tenías dos muñecos en uno: la versión normal y la versión postmutación. A continuación os dejo algunas muestras.

Muchas personas tienen tesoros, aunque en ocasiones sólo ellas conocen su verdadero valor. Para alguien ajeno a sus mentes se trata de simples objetos, pero nada más lejos de la realidad. Pueden ser relojes, monedas, soldados de plomo, minerales, bolígrafos, mecheros, llaveros, postales… la lista es inabarcable, pues prácticamente cualquier artículo del que exista una mínima variedad es susceptible de ser coleccionado. Dentro de este enorme abanico de opciones, hay una que ha gozado de especial éxito entre niños y jóvenes, pese a que en absoluto sea algo exclusivo de estas edades. Estoy hablando, por supuesto, de las colecciones de cromos.
