Mis cinco discos de ‘heavy metal’ favoritos
por El Tipo de la Brocha
Pregunta: ¿Qué es el heavy metal?: a) un viga muy pesada; b) un género musical derivado del rock; o c) un kilo de lentejas. Tic-tac, tic-tac…
Si habéis escogido la opción b), habéis acertado. Aproximadamente para el año 2034, si no hay problemas con el reparto, recibiréis vuestro premio en casa (últimamente estamos teniendo problemas con los bandidos nazis de Urano).
El heavy metal es, en efecto, un género musical que tiene sus raíces en el rock de finales de la década de los 60, y que alcanzó su apogeo entre finales de los 70 y los sobreexplotados años 80 (yo crecí en esa época, ¿cuál es vuestra excusa?). Su cualidad más reseñable es el volumen, o lo que mi abuela llamaría sencillamente ruido. En mi opinión, sus factores clave son cuatro: ritmos potentes, guitarras distorsionadas, teatralidad y machismo.
Sin embargo, no pretendo que este artículo sea una lección sobre la historia del heavy metal; para eso no tenéis más que acudir a la Wikipedia o hacer la pertinente búsqueda en Google. No, tal y como dice el título, hoy voy a hablaros de mis cinco discos de metal favoritos. ¿Estáis listos? Entonces gritad ¡Yeah!… Y luego pulsad en “Leer el resto del artículo”. Por favor.

