Heart of China
por El Tipo de la Brocha
En mala hora pregunté a mi hermano sobre qué videojuego quería que escribiese mi próximo artículo. En cuanto pronunció las palabras “Heart of China”, supe que pronto estaría tirándome metafóricamente de los pelos y padeciendo momentos de gran frustración.
Si queréis conocer mi opinión, os diré que “Heart of China” es el paradigma de por qué las aventuras gráficas apestan. Y como he vuelto a jugarlo para poder escribir este artículo, supongo que debo de ser masoquista.
Los problemas comenzaron incluso antes de arrancar el juego. Encontrar el disco no fue difícil, ya que soy un tipo ordenado; pero conseguir que funcionase en Windows XP… Jesús, qué suplicio. Afortunadamente, ahora existen emuladores como DOSBox que te permiten jugar a glorias obsoletas (y también a churros como el del artículo de hoy) en los sistemas operativos actuales. No obstante, introducir los comandos necesarios para ejecutar el juego me costó lo mío, ya que tardé media hora en descubrir que tenía que pulsar “shift + Ñ” para escribir los dos puntos y que la barra inclinada inversa estaba en la tecla “ç”.
Y lo peor es que después de conseguir que todo marchase como es debido, me sentí como si hubiera arreglado mi propia silla eléctrica. En fin, pronto comprenderéis el porqué de mi desesperación.

