‘Godzilla’ (1954)
por El Tipo de la Brocha
Nunca he sido un fan de Godzilla en particular, ni del género kaiju en general. Nunca, quiero decir, hasta que vi… ¡“Godzilla vs. King Ghidorah”! (“cutrepeliculón”; artículo en trámite). Después me picó el gusanillo, y empecé a ver una peli de Godzilla tras otra. Por eso, el palomo de “Fievel y el Nuevo Mundo” cantaba aquello de nunca digas nunca jamás. Bueno, por eso y porque, en una película de dibujos animados, cualquier animal con pajarita y sombrero debe saberse, como poco, una canción pegadiza.
Pero vamos a empezar por el principio. Corría el año 1954, Elvis Presley hacía sus pinitos en el mundo de la música, y yo había retrocedido en el tiempo para recuperar el almanaque deportivo y asistir a la apertura del primer Burger King. Fue entonces cuando oí hablar de Godzilla por primera vez. O tal vez no.
En realidad, “Godzilla” es una película de cuando el blanco y negro no era un recurso estilístico para los cineastas con pretensiones de artista, por lo que es poco probable que alguno de vosotros la viera el día del estreno.
Los aficionados. Esos seres capaces de sorprendernos con sus creaciones independientes. Motivados por alguno de sus hobbies y conocimientos dentro del campo que les sea correspondiente, algunos de ellos realizan, en ocasiones, producciones de las cuales los “profesionales” deberían sentirse celosos. Y esto, por supuesto, también se aplica al mundo de los videojuegos. Además, tenemos la suerte de que, si los conocimientos en materias como la programación se unen al “fanatismo” por algún vídeojuego o saga en concreto, esto puede dar fruto a alguna versión del mismo.
Continuando con nuestra intermitente serie de artículos sobre La Guerra de las Galaxias, hoy presentamos… “Imperio Oscuro”, uno de los cómics más populares de la famosa saga galáctica, ni más ni menos. Sus seis números fueron publicados originalmente entre 1991 y 1992 por la renombrada editorial estadounidense Dark Horse Comics, y llegaron a España en septiembre de 1993 con el sello de Norma Editorial y una traducción que dejaba bastante que desear.
Tengo una buena noticia y una mala. La buena es que he recuperado algunas de mis cajas de juguetes del trastero de casa de mis padres. Sí, el mismo trastero del que hablé en el artículo sobre 
