Las doce pruebas de Astérix
por El Tipo de la Brocha
Haciendo un cálculo aproximado, creo que habré visto esta cinta unas 7.456.932 veces. Con el tiempo, ha acabado en convertirse en mi película de dibujos animados favorita. Se me ocurren otras que la superan en aspectos tan superfluos como la animación o el argumento, (por ejemplo, “La princesa Mononoke”, comentada en este mismo blog); pero “Las doce pruebas de Astérix” es la única película que hace que el niño que llevo dentro sonría como si le hubieran regalado un Master del Universo, o se hubiera puesto ciego de algodón de azúcar en la feria del pueblo.
“Las doce pruebas de Astérix” se estrenó en Francia en 1976, y fue el primer largometraje de Astérix que no estaba basado en ninguno de los álbumes de Goscinny y Uderzo. Y si los tres últimos nombres que he mencionado no os suenan de nada, tendréis que explicarme cómo habéis conseguido conectaros a internet desde la húmeda y recóndita cueva en la que vivís.

