feb
4
2008
Los relojes con mando a distancia
por q256
En la época de las agendas Casio y las consolas de sobremesa con 256 colores en pantalla, había un gadget de baja tecnología que convertía a su poseedor en un auténtico doblegador de voluntades. Un aparato que, además de permitirnos saber en que hora vivíamos, era capaz de boicotear cualquier aula o bar con una televisión de por medio. Estoy hablando, por supuesto, de los relojes con mando a distancia.
Y como no podía ser de otra forma, la popularización de dichos relojes vino otra vez de los productos de la compañía Casio, todo un icono en el campo de la electrónica de bolsillo.
Los relojes con mando a distancia eran un objeto de deseo. Y es que la posibilidad de hacer gamberradas sin ser descubierto no es algo que deba tomarse a la ligera.

