El Blandiblub es el juguete más asqueroso que jamás se puso de moda entre los niños españoles. Una especie de moco verde fluorescente que sólo servía para manosear y estirar como si de los fluídos de nuestro propio cuerpo se tratara. Vamos, el sueño de todo niño aficionado a sacarse pelotillas de la nariz.
Al igual que ocurría con la mano loca, el blandiblub, debido a su textura pegajosa, acababa por atraer todo tipo de porquería, pasando de su color verde transparente original a un tono más mate y sucio. Es de esas guarradas que nos encantaban de pequeños y que ahora te preguntas como tus padres te dejaron tener jugar con semejante cosa.
Una de las claves del éxito del blandiblub era, aparte de imitar a los mocos (uso muy divertido y recurrente) el de emplearse como si de residuos radiactivos se trataran. En nuestra mente infantil, lo más parecido a dichos residuos era esta sustancia de color verde viscoso, tal y como aparecía en todos los cómics y series de TV como, sin ir más lejos, la fábrica nuclear de los Simpson. Y ahora que lo pienso, en mi mente adulta sigo pensando en los residuos radiactivos también como una masa gelatinosa de color verde brillante…
El blandiblub se presentaba en un envase que recordaba a un cubo de basura en miniatura (muy apropiado, dadas las características del producto). Era el complemento perfecto para todos los juegos con Playmobiles u otros muñecos en los que quisieramos introducir en el argumento la presencia de “residuos nucleares”. Incluso uno de mis juguetes fetiche, los muñecos de He-man y los Masters del Universo (de quienes hablaré en otra ocasión) tenía su propio “accesorio” dedicado al blandiblub, una especie de trampa, en la que atrapabamos a un muñeco, y le caía Blandiblub por encima.
Debido a que mi madre odiaba particularmente el Blandiblub, nunca llegué a tener uno de mi propiedad, pero sí que jugué con el de algunos amigos del colegio y la verdad es que era lo más parecido a un moco artificial que haya creado el hombre. Quizá ese fue el secreto de su éxito: ser tremendamente repugnante y, a la vez, asquerosamente divertido.
Y por cierto, si echáis de menos el Blanbiblub, podéis encontrar la receta para fabricarlo en la Wikipedia.
Fuentes:
Slime (Wikipedia en inglés)
“MOTU Slime Instruction page” en dukenostalgia.com
“Como cuidar tu Blandiblub” en La taberna de Gilgamesh
También en ion litio…
La mano loca