El Examinador
por q256Ayer fué el gran día. Por fin, después de todos los nervios, horas de clase acumuladas y exámenes suspendidos, aprobé el carnet de conducir a la “primera” (aunque ya me había examinado en Galicia, era la primera vez que lo hacía en Madrid).
En fin, para celebrar este momento, os dejo con éste corto, que seguro que os arrancará una sonrisa tanto a los que ya habéis aprobado como a los que os encontréis inmersos en el suplicio que supone enfrentarse a esta pequeña gran prueba de la vida. Se trata del fantástico cortometraje “El Examinador” de José Antonio Pajares, nominado a los Goya en 2005.
Para los que no seáis de Madrid, el centro de exámenes que aparece en el corto es el de la DGT en Móstoles, donde se examinan casi todas las autoescuelas de la Comunidad.
Supongo que la mayoría de vosotros no conoceréis de nada este juego. Es normal, ya que se trata de un producto minoritario que ni siquiera llegó traducido a España (o al menos, no la copia que yo tuve). Entonces ¿por qué hablo de el?
El Blandiblub es el juguete más asqueroso que jamás se puso de moda entre los niños españoles. Una especie de moco verde fluorescente que sólo servía para manosear y estirar como si de los fluídos de nuestro propio cuerpo se tratara. Vamos, el sueño de todo niño aficionado a sacarse pelotillas de la nariz.
El blandiblub se presentaba en un envase que recordaba a un cubo de basura en miniatura (muy apropiado, dadas las características del producto). Era el complemento perfecto para todos los juegos con Playmobiles u otros muñecos en los que quisieramos introducir en el argumento la presencia de “residuos nucleares”. Incluso uno de mis juguetes fetiche, los muñecos de He-man y los 
No suelo hacer caso a las 
