Todo un icono que transciende el mundo de la golosina y se adentra en el del coleccionismo (y, por supuesto, en el del frikismo) los caramelos Pez son uno de esos clásicos intemporales que nunca pasarán de moda.
En cuanto a su sabor… sí, están buenos, pero todos sabemos dónde reside el auténtico secreto de la marca Pez: en la gran variedad de expendedores existentes para alojar nuestros caramelos, con todos los motivos imaginables. Cualquier elemento con la suficiente importancia en la cultura pop cuenta con su representación en forma de expendedor de caramelos Pez, pudiendo encontrar toda la gama de personajes que van desde Piolín hasta Darth Vader.
Los caramelos Pez son originarios de Austria. Su curioso nombre no tiene nada que ver con el pescado, sino que proviene de la palabra alemana Pfefferminz (menta) que era el primer sabor en que se fabricaron estos dulces.
Fueron inventados en 1927 por el austríaco Eduard Haas III. Al principio, se ganaron una fuerte reputación como enmascaradores del aliento del tabaco, debido a su fuerte sabor mentolado. No sería hasta después de la Segunda Guerra Mundial cuando comenzó a distribuirse con los famosos dispensadores… y de ahí llegó la fama.
Tras exportarlo a América, el caramelo se hizo rápidamente popular gracias en gran parte al original sistema de dispensadores y a los coloridos diseños de estos. En 1955 se introdujeron por primera vez las “cabezas” de los mismos, con diversos motivos de personajes populares, como Santa Claus o Mickey Mouse.
En cuanto al sabor, pronto se pasó también de la menta original a una amplia variedad de sabores diferentes, que iban desde la manzana hasta la fresa sin azúcar. Pero la clave estaba, como he dicho en la introducción, en la enorme variedad de expendedores, que hicieron que pronto la gente comenzara a coleccionarlos. Del coleccionismo pronto se pasa al fetichismo, y hoy en día los dispensadores de Pez se han convertido en un elemento más de la cultura pop.
Su aparición en series y películas es anecdótica pero existe, siendo quizá el caso más famoso el de un episodio de Seinfeld titulado “El dispensador de Pez” en el cual un expendedor de estos caramelos es un elemento clave en la trama.
Y para los que os guste el mundillo del coleccionismo, o simplemente el de la especulación con bienes en teoría inútiles, no os perdáis la web Pez Price Guide. Puede que ese expendedor viejo que tenéis tirado en casa valga una fortuna…
Los caramelos Pez son la muestra perfecta de que, a veces, el envoltorio es más importante que el producto en sí, como lo demuestra el hecho de que existan incluso museos de expendedores de caramelos Pez.
Fuentes:
Pez Candy Inc
Pez Price Guide
PEZ (Wikipedia en inglés)
También en ion litio…
La importancia del envoltorio
Fruit Loops