Construyendo tu propia máquina recreativa
por q256
Con el paso de los años, si uno es un manitas de los que se monta su propio ordenador, poco a poco se van acumulando piezas viejas en casa. Una tarjeta gráfica antigua, una placa base que ya no usas… hasta que al final llegas a reunir bastante componentes como para montar un segundo ordenador completo (o dos, si son pequeños…)
El caso es que sí, normalmente te montas ese segundo ordenador. Y al principio tiene su gracia presumir de ello, pero lo que acaba pasando al final es algo como ésto:
- Tío tío, ¿sabes que tengo dos ordenadores?
- Que guay… ¿y usas los dos?
- No, el viejo no, que es muy lento y no tiene teclado…
Así que surge la famosa pregunta: ¿y qué hago ahora yo con éste trasto? porque claro, no lo vas a vender para que te den cuatro duros, que tu trabajo te ha costado hacerlo funcionar… pero hay que darle salida de alguna forma.

