Windows Vista, o cómo volver loco al usuario
por q256
Esta entrada es especialmente significativa para mí, ya que la salida de la primera Beta de Windows Vista (por aquel entonces llamado aún Longhorn) fue una de las primeras noticias que publiqué en este blog, en la antigua versión del mismo, ya descontinuada (fue uno de esos blogs que sólo duran una semana). Por suerte, hoy en día ion litio goza de buena salud y puedo retomar este tema, así que vayamos al grano.
Lo primero, y para que quede claro, a mi me gusta Windows XP. Algunos recordarán con nostalgia viejas versiones como Windows 98, que consumían pocos recursos y en las que funcionaban a la perfección los juegos de MS-DOS (un gran punto a favor). Es cierto, no estaban mal pero… no dejéis que el recuerdo nuble vuestra objetividad. Fallaban más que una escopeta de feria.
Windows XP, por contra, y siempre que se tomen las precauciones adecuadas, es un sistema bastante estable. Vale que no tanto como Mac OS X, pero me gustaría ver al sistema de la manzanita lidiando con los cientos de modelos de tarjetas gráficas y hardware diverso que existe en el mundo del PC. No nos engañemos, esta es una tarea que sólo XP desempeña, y no lo hace mal del todo.

